Día del Padre: Crónicas de un sábado

El viernes llego tarde a la casa y súper cansado del trabajo, luego de resolver lo que tenia pendiente, me pongo a revisar mis correos y a revisar los blogs que acostumbro a leer. Terminando ya, me preparo para acostarme con todo el queso de levantarme tardísimo, cuando mi esposa me recuerda que tiene un seminario el sábado entero del trabajo, tengo que cuidar a mi hijo; no le di mente pues justamente el día en que tome mis vacaciones, mi esposa comenzó a trabajar, así que tuve que cuidar al bebé por 1 mes completo (indescriptible experiencia, recomiendo a los padres que tengan bebes pequeños que lo hagan, hizo que me compenetrara mucho con mi hijo) ya tengo la experiencia para cuidarlo. El hecho es que no solo tenia que cuidar a mi hijo, sino también hacer todas las diligencias que mi esposa tenia planeadas para el sábado, y que no podrá hacer por estar en el seminario. Ahí les ve como fue mi sábado:

Me levanto temprano a preparar el carro mientras mi señora me prepara el bulto del niño para que yo no cogiera lucha (será, menos lucha). Ya listos, meto al bebé en su Car Seat y lo monto en el carro, y arrancamos para el hotel para dejar a mi esposa. Por haragán no le eché gasolina al carro el viernes, y se nos hizo un poco tarde para echar gasolina, así que pensé primero dejar a mi esposa y luego echar gasolina. El hecho es que la dejamos como a eso de las 9:00 AM, dejándola en el hotel ahí mismo se me queda el carro, me puse frío porque pensé que era por la gasolina, y en el malecón no hay bombas de gasolina cerca, pero suerte que era un polo de la batería flojo (que forma de empezar el día).

Entrando a la avenida del puerto en camino para New Jersey (la Zona Oriental) me encuentro con un tapón que se armo en dos segundos, pues hacia solo 5 minutos que pase por esa misma vía y estaba despejado. En medio del tapón, el carro comienza a fallar y miro el tablero y la aguja marcaba un poco por debajo de E (“Empty”, “Échame o te Dejo” en español), y yo pensando como resolver con el niño metido en el asiento de atrás, pues no puedo ir a buscar gasolina porque no puedo dejar al baby solo en el carro. Así que sucedió lo esperado: cuando empezó a avanzar el transito, se me apaga el carro. Me desmonte rogándole a Dios de que apreté mal el polo, y efectivamente fue así. Cuando logro encender mi carro y me pongo en marcha, vuelve a detenerse el transito (fue como de marda!!). Logro desviarme para meterme por la zona colonial, aprovecho y cruzo por los lados del Hard Rock Café que se ve bien nice, y logro avanzar hasta cruzar el puente.

Cuando cruzo el puente, tengo que atravesar casi toda la Venezuela hasta llegar a la bomba Texaco para echar gasolina y sacar dinero de un cajero popular que esta en la bomba, para luego ir al Scotia Bank que esta al principio de la Venezuela. En el cajero de la bomba Texaco no había dinero, así que tuve que coger para el cajero que esta en “La Guira” (la bomba Esso de la Venezuela que esta frente a “Eclipse Dance Club”, es la contraparte de “La Lira”). Cuando llego al Scotia, luego de durar como 10 minutos sacando al niño del Car Seat y preparando el bulto, me topo con que esta cerrado, así que tuve que coger para el de la San Vicente, en el cual me atendieron bastante bien, pues la fila esta bien larga y como yo andaba con un bebe en brazos, me hicieron poner de primero en la fila.

Terminado en el Scotia, cruzo pa MegaCentro que esta en frente para ir a Promerica a pagar un préstamo, y luego al progreso a cambiar un cheque. Como me hicieron pasar de primero en el Scotia, no saque el coche \del carro parar entrar con el en brazos a los demás bancos y correr con la misma suerte, pero me salio el tiro por la culata pues en Promerica y el Progreso de MegaCentro tuve que hacer una fila como de 45 minutos en cada uno con mi bebe en brazos, lo que me provoco un severo dolor en la espalda (que pésimo servicio al cliente).

Para terminar, luego de hacer un par de diligencias más, me fui para la casa para darle de comer al bebé y para comer yo también. Fue bien apero pasar todo el día con mi hijo, pues aunque pase mucha lucha, él me regalo un verdadero día del padre porque disfrute mucho andando con el, se rió como loco y sobre todo se porto muy bien y no lloro ni nada… I love my son, he’s my life, and he is the best gift that i ever had. Thank’s heaven, thanks my God!!!

Feelings

Despierto
Me entiendo con el silencio

Tu recuerdo se apodera de mi

Ya no estas, pero tu presencia aun sigue en mi

Siento miedo
Dolor mas bien, al intentar comprender
Tristeza de no poder hacerme entender
Lastima, pues no tengo remedio que hacer

Tengo coraje
Valor para seguir adelante
Pasión para demostrarte
Todo el amor que deseo expresarte

Bitácora de un Perro Realengo

Ayer, mientras iba manejando de camino al supermercado con mí bebe me encontré con un personaje bastante conocido en las calles Dominicanas: el perro realengo. En este caso, era una perra la cual iba cruzando la calle cuando se paro justo delante de mi vehiculo, lo que me obligo a detenerme. La barbaraza tuvo la cachaza de aplastarse a orinar frente a mi vehiculo, y lo peor del caso es que tuve que esperar a que terminaba mientras me miraba a la cara (que descaro). Es por eso que me motive a dedicarle un post a esta raza canina tan peculiar y con personalidad propia. A continuación, expongo unos datos curiosos del perro realengo:

– Lo primero es que, “realengo” y/ó “viralata” es el termino que usamos los dominicanos para nombrar a los perro callejeros.
– Realengo es una extensión de terreno que durante la edad media y moderna no pertenecía a la Iglesia ni a la nobleza, sino a la corona; aunque la Real Academia Española ha reconocido el término en México, Puerto Rico, Republica Dominicana y Venezuela como “Animal que no tiene dueño”.
– El perro realengo dominicano es precavido: tiene la habilidad de mirar a ambos lados de la calle antes de cruzarla (lo han chocado tantas veces que ha tenido que desarrollar esa habilidad).
– Tiene la destreza de abrir una funda con su hocico sin romperla, y de voltear cualquier canasto de basura sin importar el tamaño cuando esta buscando comida (de ahí el nombre de viralata).
– Tiene los sentidos más desarrollados que Clark Kent: no importa que esté haciendo o hacia donde esté mirando, desde que alguien se agacha a recoger algo sale huyendo que ni Félix Sánchez le gana (el pobre siempre es blanco de puntería de las personas en los barrios).
– Si te ve comiendo algo, te pone una cara más dramática que la del gato con botas de Shrek2. Lo grande del caso es que si no le das te cae un remordimiento de conciencia que hasta mal te cae lo que estabas comiendo.
– Si le das comida mas de 2 veces consecutivas, el perro realengo te considera su dueño y te protege y saluda cada vez que te ve (también se te tira arriba, sobre todo cuando tú estas en pinta para salir y sus patas están sucias de lodo).

Estas fueron algunas notas de este tan original y peculiar animal que habita en las calles de nuestra ciudad. El gobierno debiera de crear un refugio para estos animales, así como los actores de Hollywood tienen los hoteles para sus mascotas… no creen???