Tenía planeado pasar el invierno del 2001 en New York con mis hermanos, ya que ninguno de los dos podía venir para navidad. Lo pensé mucho, pues el viaje era en menos de tres meses después de los ataques del 11 de septiembre y menos de tres semanas del accidente del avión de pasajeros dominicanos que cayó en Queens. Pero, aun así decidí irme, pues según las estadísticas las probabilidades de morir en un accidente aéreo son mínimas, y reducidas más aún en fechas cercanas a un accidente, pero aún así sentí que el viaje fue como de aquí a Madrid, largo y estresado; no se desesperan, este no es el viaje que hago mención en el titulo de este post.
Pero bueno, llego a la ciudad de New York y dentro del aeropuerto siento tremendo frío, nunca había ido en invierno, así que saco mi abrigo de la mochila y me lo pongo. Cuando paso por migración, luego de que la oficial me preguntara hasta cuantas veces he ido al baño en toda mi vida, me trancan en un cuarto como por 45 minutos y luego me dejan ir sin ninguna explicación. Más tarde me entero cuando veo las noticias que hay un tipo buscado por el FBI que se llama igual que yo, ¡vaya coincidencia!
El hecho es que después de tener como una semana en New York, mi cuñada y yo decidimos salir desde por la mañana a peinar Down Town y Times Square y esperar a que mi hermano saliera del trabajo en la tarde, en aquel entonces trabajaba en la 41st. & First Avenue. Nos preparamos, tomamos el tren 1 del Bronx en la parada de la 231 que nos queda a dos esquinas, y arrancamos para Manhattan.
En Times Square ubicamos el McDonalds más cercano, y pido un desayuno de Pankakes y Huevos con tocino. Al cabo de unas horas, siento como que me están dando unos cólicos y un dolorcito de barriga, el desayuno me cayo mal. Yo, bastante preocupado, le comento a mi cuñada que me duele la barriga y que necesito hacer un no. 2 (eso es lo que parece cuando uno esta sentado en el baño, un no. 2), le dije que nos vayamos a la casa. No se ustedes, pero yo soy súper jodonisimo con esa baina, yo tengo que resolver en mi casa, no lo puedo hacer en un baño publico. Cagar es como un arte en el cual se necesita concentración y tranquilidad, algo así como hacer yoga, yo oigo a alguien hablando o siento que alguien entra y se me va todo el deseo, además me aterra la idea de imaginarme que solamente ese día ese inodoro habrá visto como 150 personas. Convenzo a mi cuñada y arrancamos para la casa.
Los cólicos ya comenzaron a tornarse inaguantable, en eso tomamos el tren en la parada 41 de Manhattan, y la casa esta en el 231 del Bronx, ya podrán imaginarse el largo trayecto en tren que nos faltaba por recorrer. Les juro por mi mamacita que ese día el tren iba más lento que todos los días, cuando uno esta en apuros uno siente como que todo va más lento, pero comencé a notar que verdaderamente el tren iba más despacio que de costumbre. Yo ya no sabia como ponerme, me retorcía en el asiento, me paraba por momentos, me recostaba de un tubo y ya estaba sudando frío. Algunas personas que iban en el tren me miraban medio riéndose, supuse que se darían cuenta de mi aprieto (desgraciados, riéndose con el sufrimiento ajeno). Ya casi llega la parada de la 225, la penúltima parada, el objetivo esta casi cerca, y yo no se a que se debe, pero uno puede ir aguantando como dos horas y cuando uno esta llegando como se le entra un nerviosismo y uno siente como que se le va a salir.
Llegamos a la parada de la 225 y noto que las puertas del tren se quedan abiertas como más tiempo de lo normal. Luego de unos segundos oigo por los altavoces una voz en ingles que dice que el tren esta defectuoso y que lamentablemente todos teníamos que desmontarnos en esa parada, ¡Anda la mieeeeerda, que mardita baina!, hacer una fila para que nos dieran un ticket valido para tomar un bus. Minutos van y minutos vienen, y la guagua na de llegar, y yo sentía que casi casi lo tenia afuera. No aguanto más y le digo a mi cuñada que me de la llave del apartamento y entonces:
A correr fanáticos, Demetrix toma la broadway derecho, dobla a la derecha en la 230 para cortar, toma la Bailey y luego dobla a la izquierda en la 231, saca las llaves, pero las manos temblorosas no permiten que abra la cerradura, abre la puerta del edificio, la misma odisea con la puerta del apartamento, por fin logra abrirla, siente que ya esta afuera, encuentra el baño y….
Señores, nunca había sentido tanto alivio en mi vida, y tanta alegría de entrar en aquel apartamento. Les aseguro, que en ese tren tuve el viaje mas largo de toda mi vida.





