Mil Razones

En unas vacaciones fuí a chacuey por un fin de semana a visitar a mi abuela. Pensé que iba a ser bastante aburrido, primeramente porque de pequeño no fui mucho al campo y las veces que iba regresaba el mismo día, y segundo porque estaba bastante adaptado a la tecnología como para durar mas de dos dias desconectado totalmente del mundo.

El segundo dia de mi estadia fue bastante aburrido, sin nada que hacer. Decido entonces ir para el rio para darme un chapuzon a ver si encuentro razones para soportar el fin de semana completo. Camino al rio, venia de regreso la razon que tanto andaba buscando. Ella venia con una pequeña tinaja en la cabeza llena de agua, al parecer del rio. Mis ojos nunca habian visto tan semejante belleza.

Nos miramos, me sonrió timidamente y aceleró su paso para evitarme. No pude dejar de pensar en ella en toda la tarde, y me maldecía a mi mismo por no acercarme a ella y preguntar su nombre. Ya al anochecer, cansado y preparando mi bulto para regresarme al otro día, mi abuela entra a mi habitacion y me dice que acompañe a su ahijada a su casa, que se hizo muy de noche y a su padre no le gusta que regrese sola a la casa. Le digo a mi abuela que esta bien, pero me cambio bastante incomodo pues ya me habia hecho planes de dormir. Al entrar en la sala, no pude creer lo que mis ojos veian, era la misma chica que me habia deslumbrado en la mañana, sonrio y ella sonrie timidamente y baja la mirada.

Caminamos en la noche, me dijo que se llamaba Mariela y era tan bella que la luna iluminaba la noche con celos al senitr su presencia. Me contó que mi abuela fue la comadrona en su nacimiento, que por eso la hicieron su madrina y la visita regularmente, y en ocasiones se queda a dormir con ella cuando se aqueja de algun dolor para atenderla. Estaba en casa d emi abuela buscando algo que se le habia perdido y lo encontró, yo en cambio econtre mil razones para quedarme unos dias mas.

Las visitas de Mariela a la casa de mi abuela se hicieron mas frecuentes, hablamos mucho, le hablaba de mi vida en la ciudad y ella sin entenderme nada, pues lo mas lejos que habia ido era al pueblo. Una tarde, debajo del arbol de mango, hablamos tanto que se quedo dormida en el pasto, me acerqué a ella y le di un beso en la frente, se despertó al instante un poco asombrada, y volvi a besarla, esta vez en la boca. Ella me correspondio el beso torpemente, pero sin duda fue el mas sincero beso de amor que me han dado. Desde ese momento, fabricabamos cualquier momento y escondite para besarnos escondidos de todos.

Es increble como en una semana Mariela y yo nos compenetramos tanto, ya ni pensaba en todas las cosas que habia dejado en la ciudad, pero lamentablemente tenia que regresar pues mis vacaciones terminaban y tenia que regresar a la universidad. La noche antes de mi regreso, Mariela se quedaba en casa de mi abuela, espere a que mi abuela se durmiera y le dije que me acompañara al rio. La luna estaba llena y el agua estaba bastante calmada, por lo que la invite a tomarnos un baño, me dijo que no tenia ropa para bañarse en el rio, y le conteste que eso no era problema. Le prometi no ver mientras se desnudaba y entraba al agua, pero falte a mi promesa y de reojo pude visualizar su silueta, la cual dibujaba la mas perfecta figura del cuerpo femenino.

Nadamos por un buen rato, retosamos un poco, nos besamos mucho. Tenia que despedirme, pues me regresaba al otro dia. Ya entrando bien la noche salimos del agua para regresar a la casa, esta vez ella no se cubrio dejandome apreciar su bella figura. La tome en mis brazos y rodamos por el pasto. En eso momento, entre olor a pasto y tierra, me hice dueño de su inocencia, y la amé con intensa pasion. Ella no dejaba de acariciarme la cara y ni de preguntarme cuando me volveria a ver. Le prometi volver tan pronto pudiera, que nome olvidara pues yo no lo iba a hacer. Y asi sin mas, nos dijimos adios y regrese a la ciudad, con la intencion de regresar por Mariela.

Pasaron dos meses, y aproveché un fin de semana largo para visitar a mi amada. Llego de volada a casa de mi abuela, dejo mis bultos y me dirijo a casa de mariela, pero para mi sorpresa otras personas habitaban la casa. Al regresar a casa de mi abuela, le pregunto y me contesto que su padre se mudo a otra provincia por verguenza, pues a su hija la deshonraron y ni siquiera pudo saber quien fue el desgraciado que se adueñó de la inocencia de su hija. Ya han pasado 10 años desde aquel entonces, y nunca mas volvi a saber de Mariela. Aún recuerdo como ayer si rostro, sus besos, su cuerpo, y me da mucha nostalgia. Ya las cosas son diferentes, mi vida ha tomado otro rumbo, pero nunca he perdido la esperanza de que el destino me haga una jugada, y vuelva a cruzarla en mi camino.

43 Respuestas a “Mil Razones”


Añade un Comentario