Este agosto cumpliré exactamente 3 años desde que me hice la cirugía. Al principio estaba indeciso y un poco nervioso pues mis experiencias con el medico hasta aquel entonces no pasaban de unos análisis cuando me sentía mal, pero el motivo lo ameritaba y era muy importante ya que era correctiva y era para evitar futuros riesgos.
Preparo todo, y arranco para emergencias con mami a las 5 de la mañana, pues la cirugía era a las 7 y primero habían que ingresarme, tomarme la presión, y hacerme unos cuantos chequeos que confirmaran que estaba en buen estado para entrar a la sala de cirugías. Luego de todo el papeleo, entrega de seguros, y la firma de mami responsabilizándose a pagar si surge cualquier complicación, me llevan a pre-cirugía a prepararme.
Allá sentado, la enfermera me pregunta si me afeité todo debajo de la cintura como me lo indicó el medico, le dije que si, pero me pidió comprobarlo primero (primer momento vergonzoso). Luego me dice que me ponga detrás de la mampara y que me desnude y luego me pasa un gorro esterilizado para la cabeza (parecido a lo que usan las mujeres para bañarse), una bata totalmente abierta por detrás, y unas fundas para los pies.
Camino por el pasillo hacia la sala de cirugías, llevando con una mano el pedestal que cargaba el suero que me habían puesto, y con la otra agarrándome la bata por detrás para no estar enseñando lo que nadie debió ver (segundo momento vergonzoso). Mami en vez de estar preocupada por la cirugía, estaba muerta de la risa y relajándome.
Ya en la sala de cirugías, me dicen que me suba en la camilla, me dicen que extendía los brazos encima de dos braceras que salían de la camilla, y me amarran los brazos crucificado como Jesucristo y me pegan varios aparatos y pantallas dizque para medirme la presión sanguínea, latidos del corazón, oxigeno y todas esas bainas. Me explicaron que lo de los bazos, era porque en ocasiones algunos pacientes reaccionaban violentos en medio de la cirugía.
Antes de amarrarme, me dijeron que me pusiera en posición fetal para aplicarme la anestesia. Dijeron que tuviera mucho cuidado, que no me moviera pues el más mínimo movimiento, podía causarme una desviación en la columna vertebral, pero yo estaba tan nervioso que nada mas hicieron ponerme el algodón con alcohol para dar un brinco que casi me salgo de la camilla.
Al ver esta situación, el anestesiólogo primero me pone un spray en el lugar donde me iban a poner la anestesia local, para que no sintiera la aguja y no me moviera (suerte que no me la enseñaron). Suerte que el anestesiólogo era bastante relajao, porque comenzó a hacer cuentos, tanto así que cuando empezó la cirugía el doctor tuvo que mandarlo a callar porque yo estaba privao de la risa, y el doctor dándome cuchillo por otro lao.
Pero la cosa no termina ahí, la travesia de la cirguia apenas estaba en su apogeo pues no tenia idea de lo que iba a pasar despues.
Continuara…..














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