Tengo tus brazos,
Para refugiarme y protegerme
Para asegurarme y apoyarme
Para defenderme y encontrarte
Tengo tus ojos,
Para adentrarme y perderme
Para explorarte e iluminarme
Para verte y reflejarme
Tengo tus manos,
Para encenderme de solo tocarme
Para renovarme y guiarme
Para transportarme y encontrarme
Tengo tus labios,
Para saborearte y saciarme
Para degustarte y endulzarme
Para comerte y merendarte
Tengo tu cuerpo,
Para navegarte y explorarte
Para sumergirme y ahogarme
Para adentrarme y escudriñarte
Te tengo a ti,
Y desde entonces ya no necesito nada más.
Texto por Demetrix
Fotografía: Vianco Martínez





