Si en momento determinado usted no se pone de acuerdo con su mujer en algo y ella tiene la razón, no prive en que usted es el machazo de la casa y que usted es el que manda, todo lo contrario, hágale saber que ella es que tiene la razón pues esos momentos en que uno admite los errores, suma un punto al fortalecimiento de la relación. Ahora bien, en esos momentos en que usted es que tiene la razón y su mujer está renuente a admitirlo, hágale entender en ese momento que ella está en lo correcto, y conseguirá mucho más fácil hacerla entrar en razón en un momento más calmado que llevándole la contraria.
También, grábese en la cabeza que su mujer siempre tendrá la última palabra en todas las discusiones. Cualquier cosa que usted mencione luego, es el inicio de otra nueva discusión.
Espere por la siguiente regla…
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