Entre todas las relaciones que uno ha tenido durante toda su vida, hay muchas que uno deja en el olvido, otras simplemente uno las entierra cuando decide pasar ese capítulo a la historia; pero los que nunca se olvidan son los amores de colegio, ya que se podría decir que ésta es la primera experiencia con el amor, aunque no siempre lo sea así.
En mi caso, desde que entré en el San Martín a 3ro. de primaria me enamoré de una compañera de curso. Aquello fue amor a primera vista, desde el primer día quedé flechado. Con los años, mi enamoramiento y obsesión por ésta compañera fue creciendo increíblemente, pero nunca me atreví a confesarle mi amor aunque me imagino que se habrá enterado por boca de otros compañeros.
Una de las razones por la cual nunca me atreví a decirle nada, es que ella era la clásica chica atractiva de colegio: su círculo estaba rodeado por chicas atractivas y sofisticadas, así que no había manera de que un chico común se le acercara. En estos casos, mi única esperanza era que se me acercara para que le ayudara con una tarea o le explicara algo; pero había un pequeño detalle: Ella era Inteligente, así que definitivamente era impenetrable. Además, chicas como ésta siempre se metían en amores con chicos atractivos y sofisticados de dos cursos mayor que el de uno,
Ya en bachillerato, desistí de aquello y comencé a enamorarme de otra compañera con la cual si tenia mucho contacto. Esta vez, no iba a dejar pasar mi gran oportunidad, así que con ayuda del Peke escribí mi primera carta de amor y se la coloqué dentro de un libro que me pidió prestado. Al otro día la llamo, y le pregunto si encontró una sorpresita que había en el libro; a lo que me contesta que le gustó muchísimo, que muchas gracias. Seguido a ésto, dijo la famosa frase de 7 letras y 2 signos de puntuación que puede frustrar a todo joven en la adolescencia: “Yo también te amo, pero como amigo.”, aquello fue como arrancarme el corazón a sangre fría del pecho con la mano, cortarlo en miles de pedacitos con un cuchillo y luego freírlo en una sarten.
Con el tiempo, comprendí que realmente no estaba enamorado, sino que confundí la gran amistad que teníamos. Hoy en día aún somos grandes amigos y mantenemos buena comunicación. Estas dos experiencias frustraron cualquier otro intento de noviazgo, así que mi primera relación que se podría contar como noviazgo fue en mi primer cuatrimestre de universidad (pueden comentar si la risa los deja).



Esto Me Acaban de Decir