El está en un banco del parque sentado, aprovecha la tranquilidad de la tarde y la sombra de los árboles. El abre su libro, comienza a adentrarse en su gran aventura, comienza a soñar despierto, comienza a olvidar que está solo.
Ella llega y se sienta en el mismo banco, recoge su pelo para estar mas fresca y deja su cuello al descubierto. Ella comienza a hablar, de lo bella que está la tarde, de las cosas que ha hecho en el día y de las que le gustaría hacer al terminar la noche.
El ya no está interesado en el libro, la mira tímidamente y se percata de lo bella que es. El no quiere ser inoportuno, pero piensa inmediatamente en varias opciones para cenar con ella, y luego terminar la noche a la luz de la vela con una buena botella de vino.
Ella asiente, está contenta con los planes que acaba de escuchar. Ella aceptará solamente si el día siguiente van al cine a ver una película romántica y luego caminar por la noche, le encanta caminar a la luz de la luna.
A el no le gustan las películas románticas, pero con tal de caminar toda la noche con ella estará dispuesto a cualquier sacrificio. No se diga más, pensó él, ahora pensará en el lugar perfecto para cenar esta noche.
Ella cuelga el celular, recoge su cartera y se irá a vestir para pasar la noche con su enamorado.
El la ve marchar y piensa que el amor de su vida no pudo llegar en mejor momento. Sigue pensando, que el momento hubiera sido mejor si la charla fuese de ella con él y no con su celular, de él con ella y no con sus pensamientos.



Esto Me Acaban de Decir