Empezando La Semana

Nada mejor como empezar la mañana con una buena ducha de agua fría y una taza de café, y empezar la semana con buen ánimo y vibras para trabajar, saliendo de tu casa con toda esa energía positiva y ese sol brillante. Todo está perfecto, todo debería ir perfecto, pero no, tenía que venir una maldita goma y reventarse a mitad del puente duarte en plena hora pico; tengo que realizar un estudio acerca del por qué a mí no se me puede reventar una goma, joderse la transmisión o romperse una correa en una zona urbana, tiene que ser necesariamente en el mismo medio de un puente, de un elevado o de un túnel y en horas pico.

Respiro hondo, me orillo, me remango la camisa, y procedo a cambiar la goma en tiempo record para que se despeje el tapón que estaba ocasionando. Al terminar, me dirijo inmediatamente a mi lugar de destino pues estaba tarde para ir a tapar la goma. Ya al salir un poco más calmado y dejando atrás el mal humor que me arruinó la mañana, procedo a salir a cambiar la goma, cuando de pronto, Oh! Sorpresa!, la goma de repuesto vacía. No me compliqué la vida, y con el mismo amor la rodé vacía hasta el gomero más cercano.

Al llegar al gomero, proceden a resolver primero con la goma de repuesto, para luego proceder con la goma que se me había pinchado en la mañana, todo iba bien hasta que me dijeron que tenía un rajado de lado a lado y que tenía que comprar una goma nueva, ahí van 800 pesos que no estaban en presupuesto. El problema no es que era una sola goma, sino que acostumbro a cambiar las dos para que vayan parejo (ahí ya van 1,600 que no estaban en presupuesto); el problema tampoco era cambiar las dos gomas, sino que tuve que andar media capital para encontrarlas porque las gomas que usan los aros de mi carro son una especie en extinción que rara vez importan.

Así empezó mi semana, y toda ésta historia me dejó una gran moraleja: “Cuando te levantes optimista, hazlo consciente de que será el día más jodido de tu vida” by me.

Estoy medio desempolvando éste rincón, es que le cogí el gustico a las vacaciones. Gracias a todos los que me han dejado mensajes y me han enviado correos.

Regla del Matrimonio No. 29

No importa cuántas camisas nos hayan planchado y cuántas tenemos disponibles, para esa reunión tan importante siempre nos queremos poner justamente la que está mas arrugada, no es a propósito y no tenemos ninguna explicación lógica para ello; es más, se la podemos identificar incluso antes de abrir el clóset.

Espere por la siguiente regla…

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