No importa cuántas camisas nos hayan planchado y cuántas tenemos disponibles, para esa reunión tan importante siempre nos queremos poner justamente la que está mas arrugada, no es a propósito y no tenemos ninguna explicación lógica para ello; es más, se la podemos identificar incluso antes de abrir el clóset.
Espere por la siguiente regla…
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