Otoño

Otoño, by José Martínez ©

Como muchos de ustedes saben, he estado dedicando gran parte de mi tiempo libre a la fotografía. Actualmente no tengo dominio de las técnicas, simplemente coloco la cámara en unos de los modos pre-programados, busco el ángulo y espero el momento perfecto para captar el momento.

Comenzó como un hobbie, pero al ver que las fotos me quedaban de lo más bien decidí abrir mi propio Foto Blog para compartir una pequeña selección de las fotos con mis familiares y amigos. Siendo mi trabajo un poco amateur, me sorprendió bastante recibir un correo electrónico por parte de Fiona S. Hughes, editora de Schmap Guides, preguntándome si estaba interesado en que una de mis fotografías fuera preseleccionada en el proceso de preparación de la 10ma edición de la guía turística de la ciudad de New York, y solicitándome el permiso para que sea tomada en cuenta en la selección final para fines de publicación de la guía.

Aunque me indicaron desde un principio que yo no recibiría dinero en caso de que mi foto fuese seleccionada, acepté y me sentí halagado con el hecho de que la hayan tomado en cuenta, y de que me darían el crédito por la foto y la misma tendría un enlace a la foto original en mi página de flickr.

Para mi sorpresa, recibo éste fin de semana otro correo electrónico de Fiona felicitándome porque mi foto fue una de las seleccionadas para ser publicada en la guía, y me envía el enlace de la misma en donde confirmo que la foto tiene mi nombre en el crédito, y la misma tiene el enlace a mi página de flickr como lo habían prometido.

Simplemente quise compartir ésta gran satisfacción personal con ustedes, la foto es la que aparece al principio de éste post llamada “Otoño” y fue una de las que tomé en el Central Park de New York durante mi viaje en otoño pasado. Haciendo clic sobre la misma pueden acceder a la foto original que publiqué en mi Foto Blog, y a continuación les dejo el enlace de la guía interactiva; pueden ver mi foto en la parte superior derecha, la misma está enlazada a mi página de flickr:

Schmap New York Guide

José Martínez / Foto Blog

Cuando el Día No Está Para Ti

Hay días que definitivamente yo no puedo salir de mi casa, y es que la secuencia de sucesos que me ocurren me hacen preguntarme si el día estaba para mí. Actualmente vivo una vida tan ajetreada que no me permite mucho centrarme en los detalles y ni resolver ciertos asuntos simples, por lo que decidí un día tomarme la mañana para hacer con calma unas cuantas diligencias que debieron tomarse no más de 20 minutos cada una.

Comienzo con mi camino a cruzar el puente cuando varias personas comienzan a señalarme el carro, cuando me detengo me percato de que tengo una goma prácticamente vacía. Por suerte había una estación de gasolina cerca, pero tiene de esas bombas de aire que hay que echarle 5 pesos y yo no tenía menudo, ni nadie a 500 metros a la redonda, así que tuve que devolverme casi llegando a mi casa a echarle aire para no tener que fajarme a cambiarla.

De camino nuevamente, decido irme por el puente flotante que cruza el río Ozama porque el tráfico por el puente Duarte estaba bien agresivo, pero me topo con que estaba cerrado, así que tuve que devolverme y dar la vuelta que se le perdió al diablo, para volver a coger el tapón desde cero. A este punto, ya había perdido como una hora y no había llegado a la primera diligencia.

En la primera diligencia teníamos que retirar algo, pero al llegar mi esposa y yo nos percatamos de que dejamos en la casa una documentación original que era necesaria para retirar el asunto, después uno echar mil maldiciones y luego reírse de lo sucedido, no quedó de otra que devolverse para la casa, buscar el documento en cuestión, volver a chuparse el mismo tapón para cruzar el puente y volver para el primer sitio.

Si ven los sucesos aislados cada uno se ve bien pendejo, pero a mí me tomó casi 3 horas llegar a mi primer destino, cuando en ese tiempo yo debí de haber resuelto las 3 diligencias que tenía que hacer y debí haber llegado a mi trabajo. Si yo no hubiese tenido que ir a trabajar luego, no lo hubiese pensado dos veces en devolverme para mi casa y trancarme con llave no vaya a ser cosa de que me estuvieran guardando otra sorpresita por ahí.