En los años mozos de mi adolescencia yo era muy tímido con las chicas (para no decir paraguayo), lo que me alejaba de cualquier posible encuentro cercano con una fémina. Con el paso del tiempo los encuentros cercanos ya no eran tan imposibles, mas mi timidez no disminuyó en esa proporción. Un día, en mi trabajo de aquel entonces, conocí a esta chica que recién entraba, muy coqueta, simpática, con unos ojos impresionantes y un brillo singular.
Sin saberlo comenzamos a hacer química y a hablar mas a menudo, hasta que un día me atreví a decirle por Messenger (dentro de la misma oficina) que quería ser su “pareja” pues no me atrevía a decírselo personalmente. Para mi suerte ella aceptó y aunque al principio ella no estaba muy convencida, yo me encargué luego de que no se arrepintiera de su decisión.
Al trabajar ambos en el mismo lugar tuvimos que ser lo mas discreto posible, al punto que a varios meses de nuestra relación nunca nadie se dio cuenta. En el trabajo se usaba mucho dar conferencias, charlas y esas cosas en hoteles y en el interior del país, así que siempre se llevaba un informático a las actividades para que manejara las laptops, los proyectores o si alguien se trancaba usando Excel ó Word (increíble, pero cierto), por supuesto que ella se las arreglaba para que la persona encargada de solicitar el informático en sus actividades me solicitara directamente a mi.
En una ocasión a ella le tocó la oportunidad de apoyar a una de sus jefas en una serie de conferencias de 3 días que se estarían dando por el sur del país, y ¿adivinen quien iba a dar apoyo informático?, pues acertaron, vimos nuestra oportunidad de pasar nuestro primer fin de semana juntos, eso si, sin que nadie se diera cuenta.
Llegamos la primera noche a un hotel de Barahona que estaba en la playa, luego de bañarnos y cenar cada quien fue para su habitación, luego bien entrada la noche coordinamos por teléfono para yo pasarme para su habitación lo mas discretamente posible pues las habitaciones de todos quedaban continuamente.
Logro pasarme de habitación sin que se den cuenta, espero a que ella termine de darse un baño y luego comenzamos a entrar en calor y a besarnos, yo estaba bastante torpe y nervioso pues era la primera vez que iba a estar solo toda una noche con una chica, por mi mente solamente pasaba el pensamiento (mijo, por fin se te dio, no pases por palomo). Nada, el hecho fue que pasamos una noche bien especial, y aunque fue un poco torpe pues ambos nos pasamos la noche acomodándonos y acoplándonos, y además fue más sexo que romanticismo, pasamos una noche bien especial.
Al otro día en el desayuno nos dimos un gran susto pues la jefa de ella mencionó que no pudo pegar un ojo en toda la noche pues al lado de su habitación al parecer habían dos personas teniendo sexo y la cama no paro de sonar en toda la noche. Ella y yo nos miramos y nos quedamos mudos, pero en unos segundos mas salen del área de las habitaciones un extranjero con una morena, y respiramos al escuchar a la jefa de ella decir “Míralos ahí, lo mas seguro que esos dos fueron los que no me dejaron dormir”.
De aquella noche solamente me queda un especial recuerdo, la sensación de haberme convertido en hombre, una llave y una prenda que robé; estas dos últimas las conservo como prueba de que aquella noche ciertamente fue real.




