Como hijo, me ha tocado una etapa bastante dura y es tratar de mantener un balance entre mi familia, mi trabajo, mis responsabilidades y mi madre. Esta tarea es bastante difícil tomando en cuenta que mi papá murió hace ya unos años, y de sus 4 hijos solamente quedo yo en el país; y a eso vamos a sumarle los ñoños que se ponen los papas de uno cuando ya van entrando en edad (si lee esto me mata) y sobre todo cuando estan y se sienten solos.
Dentro de lo que puedo, siempre trato de mantener bien a mi mamá contenta: llamarla todas las mañanas para saber cómo está, visitarla por lo menos 3 veces por semanas y llevarle a Omar para que se entretenga, sacarla y llevarla a cualquier diligencia que ella tenga que hacer; pero hay uno que otro día en que las cosas se me complican en el trabajo y no me da el tiempo de llamarla a la hora acostumbrada o cumplir con cierta diligencia o visita, y ahí se arma la de troya.
Ultimamente he notado que por más que me esfuerce siempre hay una queja: que no la llammo lo suficiente, que no la visito lo suficiente, que no le doy atención lo suficiente, etc, etc, etc; y lo que más me incomoda es que la mayoría de las queja no no me la dan a mí, sino que se la dan a mis hermanos en dosis magnificada y exagerada, por lo que viven llamandome constantemente para halarme las orejas; y lo curioso del caso es que las quejas de ellos también vienen a parar a mi así que nos mantenemos en ese círculo vicioso. Las quejas que me llegan mas directamente son las de yo estoy sola en este mundo, yo no cuento con nadie, de momento me encontrarán tiesa a la semana porque nadie se preocupa, y un sinmumero de cosas mas.
El día de ayer, luego de una discusión en la que mi madre se incomodó no directamente por algo que yo hice, sino por la influencia de la opinión de una 3ra persona sobre mi forma de actuar, comprendí que por mas que yo me esfuerce nunca será suficiente, y lo comprendí luego de que soy padre.
Nosotros como padres nos esforzamos en darle lo mejor a nuestros hijos, todo el amor del mundo, toda la entrega, todas las cosas buenas que podamos comprar y muchos sacrificios para ofrecerles todo lo antes mencionado; pero el error que tenemos muchos padres es que damos toda esa entrega con la esperanza de recibir algo a cambio.
Nosotros los padres debemos de estar conscientes de dar todo sin esperar nada a cambio, porque todo el amor que entrega un padre nunca será correspondido de la misma manera, porque un hijo nunca tendrá cómo pagar todos los sacrificios que hace un padre para sacarlo adelante; y aunque quiera hacerlo, cuando pueda ya tendrá su propia familia, sus propias responsabilidades y sus propios hijos a quien entregarse.
No sé si éste sea el caso de mi mamá, pero así lo percibo, y la verdad me hace sentir muy mal escuchar los reclamos cuando he intentado agradarla en todo; pero como me han dicho, es cuestión de tolerancia, aprender a tomar, a dejar y no hacer casos a algunas cosas. Espero no cometer el mismo error con mi hijo, porque ésta situación a veces me pone entre la espada y la pared.











Esto Me Acaban de Decir