Si no te has leído la primera parte, lee el post anterior “Crónicas de una Noche Fatal” para que no estés medio aéreo. Ahora sigo con el relato:
Luego de pasar como media hora en el medio de la nada esperando que alguien que estuviera todavía de camino para la fiesta pasara y nos auxiliara, nos percatamos de que realmente éramos los últimos. La única solución que se me ocurrió fue:
Yo: Bueno, déjame orillar bien el carro, para cerrarlo y llegarle a pie
Friend: Loco, ¿Pero como tu sales sin goma de repuesto a la calle?
Yo: MMG, el carro no es mío, es de mi hermano, ¿Cómo iba a saber yo que el andaba sin respuesta? Déjame cerrar el carro, ¿Falta mucho para llegar a la casa?
Friend: Creo que no
Yo: ¿Cómo que “creo” #$%%#%$%@$#%$@&@^#*&^?
Na, en eso comenzamos a caminar, y como el camino estaba totalmente oscuro y despoblado, decidí quitarme el reloj de papi y mi cartera y metérmelo en mi UnderWear, por si acaso. Entonces caminos, caminamos, caminamos, caminamos, caminamos, y luego de caminar como 3 kilómetros a pie, llegamos a la entrada del famoso residencial, donde nos paro un guachimán y luego de convencerlo de que no éramos unos jóvenes maleantes, bien vestidos, educados y con cara de serios, nos dejo pasar, donde tuvimos que caminar como 500 metros más hasta llegar a la casa.
Para sorpresa de nosotros, cuando llegamos al famoso party resulta que “NO HABIA TAL PARTY”. El tipo que ofreció su casa porque había piscina y un sancocho estaba medio borracho cuando lo dijo, y para serle sinceros si había un party y un sancocho, pero del papa de él (que es un general) sus amigos y esposas, así al estilo de Jurassic Park. Nos dimos cuenta inmediatamente porque cuando llegamos, todos los jevitos estaban afuera recostados de sus vehículos, estaba el papa del muchacho dao ar diablo discutiendo porque su hijo se aparece como a las dos de la mañana con una truya de gente a su casa, y porque las únicas mujeres que habían en el “party” eran las centenarias esposas de los amigos del papa del muchacho.
Bueno, el caso es que to’ el mundo mira como extraterrestres nuestros rostros al estiro charol (mas brilloso que un jarro de aluminio acabado de fregar) preguntándose: “¿Y estos dos quienes son?”. En eso mi pana comienza a saludar a sus amigos (que realmente me di cuenta en ese momento que eran conocidos) y a explicarle lo que nos había sucedido, a ver si nos auxiliaban:
Azaroso 1: Mierda, estos dos han cojio ma lucha que un forro de catre
Friend: Muchacho, tu no sabe na’
Yo: Bueno si, ¿cual de todos es que nos va a ayudar?
Azaroso 2: Bueno, yo no me puedo quedar sin repuesta
Azaroso 3: Ni yo tampoco
Yo: Pero nadie se va a quedar sin repuesta, es solo para ir a tapar la goma y la devolvemos de una vez, o nos llevan a taparla en uno de los carros.
Azaroso 1: Es que ya es tarde, esto no ta de na y yo ni voy a esperar ni voy a dar otro viaje pa’ca.
Azaroso 2: Pues si, siguiendo con tema, le jevita me llamo y….
Yo: Ven acá friend, ¿y esos h.d.s.m.m. (thankz bracuta por el termino), MMG’s, Mari…es no dizque eran amigos tuyos, es que acaso tu no los conoces?
En eso, sale el vecino de la casa de en frente por la bulla (quien es también el papa de la novia del tipo que ofreció la casa), se entera del reperpero y saca su vehiculo y se ofrece a ayudar a estos dos chicos totalmente desconocidos que estaban en un verdadero apuro. Cuando llegamos a donde estaba mi vehiculo y probamos con la repuesta del carro del vecino, resulta que el aro era de 5 hoyos, y el mío es de 4, así que no le cayó. El tan amable señor volvió a su casa a buscar el carro de su esposa para probar lo mismo, este aro si era de 4 hoyos, pero las entradas eran un poco mas pequeñas que las mías, así que tampoco le cayó. La solución fue rodar el carro con la goma vacía hasta entrarlo en el residencial, para dejarlo ahí y resolver al día siguiente porque ya eran casi las 4 de la mañana, pero justamente en la puerta del residencial la goma se salio del aro, y no pude rodarlo mas porque también se me iba a joder el aro y el costo seria mayor. Hablamos con el guachi y le dimos par de pesos para mantenerlo al tanto de que el carro iba a amanecer ahí y para que le echara el ojo. Cuando llegamos a la casa nuevamente resulta que a esa hora no llegaban taxis a esa zona, ahí fue que realmente entre en pánico (imagínense, yo en el otro lado del mundo, ¿Cómo iba a llegar a mi zona salvaje?). El vecino que tan amablemente nos ayudo (seguro que pensó que eso pudo haberle pasado a uno de sus hijos, y hubiese agradecido que alguien los ayudara, después que soy padre lo comprendo), habló con el general dueño de la casa del supuesto bonche (que además era su consuegro) y luego veo a uno de sus guardaespaldas sacar una camioneta por ordenes del general, nos iban a cruzar para el otro lado del puente. Mi pana sugirió que nos lleváramos la goma, así cuando llegáramos en la mañana solamente seria montar la goma y podríamos resolver más rápido.
Ya en la cama de la camioneta, sintiendo el frío de la madrugada, comprendí la gravedad del asunto: había dejado el carro de mi hermano en el medio de la nada. Llego a mi casa sin hacer mucho ruido, me desvisto y me acuesto. Me levanto temprano el día siguiente para irme de la misma forma, cuando me agarra Samir y me dice: “Tu me puedes explicar ¿donde diablos esta el carro?”, no me quedó mas remedio que explicarle todo el rollo, a lo que me responde: “Bueno, tu te buscaste ese problema, resuélvelo…”, con el lío se me olvido recordarle que si él hubiese tenido una goma de repuesto en el carro, no estaría en ese rollo. Pero en fin, me pasa a buscar el pana con su papa para ir a tapar la goma, luego regresamos al fin del mundo y montamos la goma. Cuando el papa del pana se va le digo al don que nos siga detrás pues aún andamos sin repuesta y uno nunca sabe. Cuando ya comenzamos a llegar a la zona poblada y estamos entrando en arrollo hondo, le hago seña al Don para que se vaya, pues ya no había temor, ¡¡¡ERROR!!! cuando el don se aleja se me vacea la misma goma nuevamente. Con todo el pique del mundo y con ganas de entrarle a pedradas al carro, tuve que quitar la goma, y caminar con ella al hombro hasta el puesto de gomas mas cercano, para hacer el trayecto inverso, poner la goma y seguir en el trayecto para mi casa.
Esto parece ser sacado de las famosas películas de “Teens” de Hollywood, pero la gran verdad es que todo eso me pasó y en verdad creo que es suficiente material para un libro o el guion de una película. Lo que realmente lamento es mi falta de cortesía, pues ni siquiera le pregunte el nombre al vecino que tanto nos ayudo, la verdad es que todavía quedan (ó quedaban en ese entonces) buenos samaritanos que ayudaban a las personas sin mirar rostros. Lo bueno del caso es que me acorde de esta historia, porque precisamente el sabado cuando salia del cementerio en donde le llevaba flores a la tumba de mi padre, se le mete un clavo a una goma, y cuando procedo a cambiarla, resulta que la goma de repuesto estaba vacía. Si no es por la amabilidad de uno de los empleados del cementerio que me consiguió una bombita de aire de las que se llenan los tubos de las bicicletas (coji lucha, pero logre el objetivo) hubiese pasado una lucha similar a la de aquella noche fatal, aunque mucho menos, pues desde ese día siempre trato de andar con por lo menos 5 minutos en el celular para casos de emergencia.
Para los que tiene vehículos, les recomiendo revisar todas las mañanas el nivel de aceite de motor, el nivel de agua ó coolant del radiador y la presión de aire de las 4 gomas y de la goma de repuesto, solamente tardarían de 10 a 15 minutos, y se evitarían horas de estrés y mal rato.