En una de las tantas conferencias en hoteles en la que me toco asistir en mi antiguo trabajo, una de las coordinadoras del evento lo terminó a propósito a medio día cuando en realidad tenia que terminar a las 5 de la tarde. ¿La razón?, pues quería darse su chapuzoncito en la piscina, así que yo me vi obligado a recoger todos los equipos (laptos, proyectores, etc.) y luego ir a la habitación, ponerme mis baggies y coger con la toalla para la piscina (de verdad que fue un sacrifico muy grande).
Lo jevi fue que los que estaban en el evento y se quedaron se fueron para la playa, así que yo me quede chillin en la piscina echándole el ojo a unas gringas que estaban ahí, y haciendo coro en el bar de la piscina con un boricua que se estaba quedando en el hotel. En una llega una tremenda rubia y se sienta a tomar el sol, así que yo en mi afán de hacerme ver, salgo de la piscina y comienzo a caminar, pero la tipa nada de mirar.
De repente, se me ocurrió ir corriendo y tirarme de clavado en la piscina, así lo hice. Caí justamente a mitad de la piscina, y seguí nadando por debajo, hasta llegar hasta al otro extremo. Cuando salgo a la superficie, pude notar que la rubia me estaba mirando, pero también veo que los que estaban alrededor de ella también lo hacían, así que noté que habría logrado mi objetivo y llamar la atención.
Cuando miro a los lados, veo también que otros me están viendo, y algunos señalando a la piscina. Cuando me volteo completamente, veo a mis baggies flotando en el mismo centro de la piscina; se me olvido calcular que había rebajado par de libritas y me quedaba un poco flojo. Como ya yo estoy acostumbrado a pasar por momentos vergonzosos, con el mismo swing nadé hacia el centro, recogí mis baggies, me los puse, y arranqué para el bar.
Eso sí, mas nunca me volví a sentir hasta que llegó la hora de irnos, suerte que la gente con la que yo andaba no se dio cuenta, porque ahí la vergüenza hubiese sido el doble. A mi ta bueno que me pase, por allantoso.





