La Maldición de los Viernes

Normalmente en todas las oficinas, los viernes suelen ser días más flojos, menos estresados y hasta día de baraja en muchos casos, en los que aprovechamos para revisar los correos, organizar nuestro escritorio o nuestros archivo; en fin, un día de relajación. Sí, el viernes suele ser el día más flojo de la semana, menos en mi departamento.

En mi caso, todos los viernes tiene que suceder algo y viernes tras viernes sigue el mismo patrón: un servidor o algún servicio deja de funcionar a las 11:45 am (para jodernos la hora de almuerzo) o a las 4:45 pm (para jodernos la hora de salida). La cosa es tan así, que ya estamos preparados psicológicamente para que no nos tome por sorpresa.

Todos los viernes (o en su mayoría) sucede lo mismo, a excepción del viernes pasado, en el cual para nuestra sorpresa fue increíblemente tranquilo. Pensamos que nos íbamos a ir en blanco, pero desgraciadamente pensamos mal; justo a las 11:45 pm, antes de terminar oficialmente el día, me despiertan con una llamada informándome que hay problemas en la oficina.

En tiempo record me levanto, me cambio y arranco para la oficina, subo los 5 pisos por escalera (los ascensores los apagan de noche) y cuando llego me doy cuenta de que la alimentación de energía que alimenta el rack (justamente esa) estaba fuera de servicio. 3 horas más tarde, luego de probar todo y a punto de resignación, nos dimos cuenta de que el braker que alimenta al inversor se dañó, así que nos guillamos de electricistas y lo cambiamos, a los 30 minutos ya habíamos restablecido todo.

Llego a casa a eso de las 3:30 de la mañana, pero no pude dormir más de dos horas ya que mi mamá me despierta a las 6:00 am diciendo que se sentía mal y quería que la llevara al médico. Gracias a Dios no era nada, era prácticamente un susto, pero la maldición de los viernes se pasó al sábado, ya que en 36 horas solamente había dormido 2.

A partir del próximo viernes, si a las 4:45 pm no ha sucedido nada, voy a dañar algo a propósito para cumplir con la cuota de lucha semanal de los viernes.

Volviendo a la Rutina

En las últimas semanas he tenido mucho trabajo y mucho stress (creo que ya todos lo han notado por mi ausencia), pero en la última semana las cosas iban un poquito más suaves, por lo que por fin me dio tiempo de pasar por algunos blogs y ponerme al día antes de escribir algo. Todo iba de maravilla hasta que ayer se me cae un servidor, el cual tomó unas 6 horas subirlo, debido a que el software aún tenía garantía de soporte y estaba trabajando conjuntamente con una persona de canadá.

Este hecho, me impidió comer temprano, por lo que no fue sino hasta las 6:30 que vine a ver a linda. Voy con mi hijo a comer un rico Hamburger, mi esposa se iba a quedar unas horas más en el trabajo, y de camino a la casa mi hijo se duerme. Después de un día agotador, pensé que iba a descansar com mi hijo durmiendo y solo en la casa, pero me olvidé algo: se trataba de mí; al llegar a la casa el llavín de la puerta se trancó, por lo que tuve que entrarle a martillazos al llavin para desbaratarlo y entrar a la casa, todo esto con mi hijo encima que estaba duermiendo más que una roca.

Luego de dos horas cuando pude entrar, comencé a revisar todos los rincones a ver si había una cámara escondida, porque mínimo era de un programa que me estaban grabando. Sí, estoy volviendo a la rutina de malas rachas, pero de ahora en adelante voy a tratar de no absorber cosas negativas, así que vienen unos cambios en los textos que verán por acá.

Nas, así es la vida. El lunes voy a celebrar con Samir el primer año de “La Otra Nota” en Hard Rock con Nelson Poket y Chana totalmente gratis (a partir de las 7); a ver si despejo un poco toda la presión de trabajo y vuelvo a mi ritmo normal, y retomo de una vez por todas este blog que lo he tenido un poco abandonado. Muchas felicidades Samir, gracias por la invitación y por tomarnos en cuenta a todos los blogueros en tu programa.

Empezando La Semana

Nada mejor como empezar la mañana con una buena ducha de agua fría y una taza de café, y empezar la semana con buen ánimo y vibras para trabajar, saliendo de tu casa con toda esa energía positiva y ese sol brillante. Todo está perfecto, todo debería ir perfecto, pero no, tenía que venir una maldita goma y reventarse a mitad del puente duarte en plena hora pico; tengo que realizar un estudio acerca del por qué a mí no se me puede reventar una goma, joderse la transmisión o romperse una correa en una zona urbana, tiene que ser necesariamente en el mismo medio de un puente, de un elevado o de un túnel y en horas pico.

Respiro hondo, me orillo, me remango la camisa, y procedo a cambiar la goma en tiempo record para que se despeje el tapón que estaba ocasionando. Al terminar, me dirijo inmediatamente a mi lugar de destino pues estaba tarde para ir a tapar la goma. Ya al salir un poco más calmado y dejando atrás el mal humor que me arruinó la mañana, procedo a salir a cambiar la goma, cuando de pronto, Oh! Sorpresa!, la goma de repuesto vacía. No me compliqué la vida, y con el mismo amor la rodé vacía hasta el gomero más cercano.

Al llegar al gomero, proceden a resolver primero con la goma de repuesto, para luego proceder con la goma que se me había pinchado en la mañana, todo iba bien hasta que me dijeron que tenía un rajado de lado a lado y que tenía que comprar una goma nueva, ahí van 800 pesos que no estaban en presupuesto. El problema no es que era una sola goma, sino que acostumbro a cambiar las dos para que vayan parejo (ahí ya van 1,600 que no estaban en presupuesto); el problema tampoco era cambiar las dos gomas, sino que tuve que andar media capital para encontrarlas porque las gomas que usan los aros de mi carro son una especie en extinción que rara vez importan.

Así empezó mi semana, y toda ésta historia me dejó una gran moraleja: “Cuando te levantes optimista, hazlo consciente de que será el día más jodido de tu vida” by me.

Estoy medio desempolvando éste rincón, es que le cogí el gustico a las vacaciones. Gracias a todos los que me han dejado mensajes y me han enviado correos.

El Día de mi Cumple

Hace casi una semana que no posteo, y todo comenzó el día de mi cumpleaños, cuando terminen éste post comprenderán todo. Todo comenzó con un desayuno de campeones preparado por mi esposa decorado con el motivo de Elmo (estas bainas nada más se les ocurren a mi esposa), luego llamada de mi mama que viene acompañada de las mañanitas y posterior lloradera y sentimentalismos, y luego llamadas de mis hermanos.

Luego postales eléctrónicas, correos de felicitaciones, mensahes en Hi5, comentarios de felicitaciones en el post (muchas gracias a todos) y hasta me dedicaron un post (muchas gracias Tania). Mi día iba de maravilla, pero se me estaba olvidando un dato, y es que se trataba de mi; a las 11 de la mañana hubo un problema eléctrico en el que uno de los servidores fue afectad, y de 5 servidores que tengo tenia que venir a joderse el de base de datos.

Asi que adiós cumpleaños, ese día comí tardísimo, salí tardísimo del trabajo, me pasé todo el fin de semana embromando con eso y no fue hasta ayer que se logró prácticamente restablecer a la normalidad; esa es la causa de mi ausencia en ésta semana en la blogosfera. Pero bueno, lo que me salvó la noche fue que me invitaron a cenar, pero de verdad que pasé un día “muy a lo Demetrix” como dirían algunos, en el que las cosas no pueden simplemente ir bien.

¿Por Qué Soy Escogidista?

Yo nunca he sido amante de los deportes, de hecho nunca he practicado ninguno y apenas me sé las reglas del BasketBall y del BaseBall, y eso que tengo un hermano pelotero. Pero, en este país en el que estamos hechos de BaseBall obligatoriamente hay que pertenecer a uno de los equipos locales, el mio son los Leones del Escogido.

Cuando me hacen la pregunta de por quién simpatizo, y les doy la respuesta regularmente soy objetivo de burla, pero lo digo a mucha honra y con la frente en alto. Un día me preguntaron, ¿Por qué eres Escogidista? y me puse a pensar en aquellos días remotos en que decidí serlo.

Una vez cuando me pasaba un verano en casa de mi primo, mi tío nos llevó al Play, era mi primera vez. Recuerdo que me encaquetaron una gorra y una bandera roja, y entrar al estadio fue algo impactante y emocionante. La algarabía en el lugar era sorprendente, pues había ganado ese día el equipo que vestía el uniforme de rojo, recuerdo también que ese día le pedí autógrafos a dos integrantes del equipo que eran totalmente desconocidos para mí en aquel entonces: Raúl Mondesí y Sammy Sosa.

Desde ese día decidí ser Escogidista y hasta ahora lo mantengo con mucho orgullo. Es más, ahora que recuerdo bien creo que ese año fue la última vez que el Escogido ganó una corona del campeonato, ¿Tendré algo que ver yo y mi interminable lista de sucesos inexplicables, o no es nada mas que una extraña coincidencia?. Ahora que lo pienso bien, creo que haré la prueba de cambiarme a los Tigres del Licey a ver que pasa.

Sugey

Como todos saben o han leído durante mi niñez y adolescencia sufrí de obesidad, situación que creó mucha inseguridad en mi personalidad en todos los aspectos, sobre todo en asunto de chicas. Luego de que pude rebajar y ponerme en cierta forma esbelto, esa inseguridad se quedó allí por mucho tiempo.

Luego de salir del colegio, conocí a través del peque una chica muy bonita y bien simpática, su nombre es Sugey. Cuando nos presentaron, intercambiamos teléfonos, y a partir de ese día conversábamos mucho y las visitas eran en cierta forma frecuentes. Con los días ella me llegó a gustar mucho, y yo sé que le gustaba por su forma de mirarme y hablar conmigo.

Pasaron semanas y Sugey tuvo que irse a vivir a NY, nunca le dije lo que sentía y nuestra relación no pasó a mas que conversaciones telefónicas y visitas incómodas en las cuales cuando las palabras se terminaban y solo quedaba el lenguaje corporal que era obvio, yo optaba por irme inmediatamente para evitar la vergüenza y la situación incomoda.

Nunca volví a saber de ella, y de vez en cuando recuerdo lo pariguayo que fui en muchos sentidos. A veces pienso que no disfruté mi adolescencia y juventud a plenitud, pero miro mi vida actual  y entonces pienso que nunca me hizo falta.

(Duré unos minutos formulando la última oración de manera que pudiera salir ileso) 

Mi Vida Atlética

En toda mi vida, fuera de jugar el topao, yun y el escondido; la única actividad física constante que he tenido es ejercitar los dedos al jugar nintendo o al escribir en el teclado, y lo digo en serio, ya mis dedos estaban entrenados para hacer todos los trucos inmediatamente, y hasta tenia cayos en sitios específicos para que no me doliera al apretar rápidamente los botones.

Es algo que no me enorgullece, pero es la verdad, nunca jugué ni taquito, al contrario de mis hermanos que siempre fueron muy atléticos y practicaban mas de 3 deportes. Una vida sedentaria, y una dieta rica en grasas y en azúcares me llevó a la obesidad (los que no se recuerdan, pueden leer éste post). Esta situación que ya preocupaba a mis padres, los llevó a buscar a un entrenador que me hiciera hacer ejercicios a la fuerza, y buscaron a Calín.

Calín (apodo de Carlos), me llevó a la cancha y en un sólo día me puso a darle vueltas a la cancha, a subir y a bajar las gradas, a hacer sentadillas, a caminar con mis manos agarrando mis tobillos por detrás y a someterme a una serie de ejercicios tortuosos a los cuales no estaba acostumbrado mi cuerpo.

Al segundo día, la rutina iba por el mismo camino, pero esta vez los ejercicios eran mas fuertes y más largos. En medio de la rutina, le pedí a Calín que hiciéramos una pausa para ir a mi casa a beber agua de un pronto porque estaba exhausto (mi casa estaba a dos cuadras de la cancha). Así lo hice, me detuve un momento y fuí a mi casa a beber agua.

Esta mañana me acordé de eso, también recordé que nunca regresé. De eso hace ya unos 20 años, y me preguntaba si Calín todavía estaría en la Cancha esperándome, tendré que darme una vueltecita un día de éstos y decirle que el agua que fui a buscar fue de un manantial de Francia porque me habían dicho que hidrataba muy bien, solo que tenía que estudiar para graduarme, luego trabajar y ganar dinero suficiente para poder costearme el viaje a Francia. ¿Me creerá?

Sala de Espera Para Esposos

El pasado sábado me tocó llevar a mami, a una amiga de ella y a mi esposa a una tienda por departamentos para comprar unos ganchos para una cortina, pero al ver la dimensión de la tienda mas el factor de que andaban 3 mujeres, me imaginé que iban a ver la tienda completita aunque solamente iban a comprar gancho de cortinas, y así fue.

Para yo no desesperarme y para que no me dolieran los pies, decidí esperar en el parqueo dentro del vehículo escuchando música y dejarlas que ellas anden libremente en sus aguas sin aguantar mi carometro. Como a los 45 minutos de espera y luego de un CD de Alejandro Sanz y 3 manos de tetris en el celular, se me prendió el bombillo y pensé: ¿Por qué no una sala de espera para los esposos?.

De repente se me ocurrió la idea, y se la voy a hacer llegar a los establecimientos de manera gratuita: “Husbands Room”. Esta sala será mas o menos como un sport bar con las siguientes características: 3 televisores plasma, uno con la pelota local, otro con NBA o baseball de grandes ligas, y otro con carreras de F1; música bien para ambientar el lugar; un mini bar que sirva cervezas o tragos; muchachonas con no mas de 25 años y de buena presencia para atender a los clientes; la sala será cerrada, no tendrá vista desde fuera y no se le permitirá la entrada a las esposas; deberá tener una 3ra pantalla indicando cuales clientes están en caja para que usted llegue justo a tiempo antes de que su mujer pague, y no caiga en el gancho de dejarla sola comprando.

Esto es mas o menos un concepto que pienso presentar personalmente a las grandes tiendas por departamentos, super mercados, hiper mercados y grandes plazas, con la motivación de que los maridos llevaran mas placenteramente a sus esposas de compras y ellas se sentirán libre de comprar sin un marido harto de ver 20 mil cosas que hacen lo mismo de las cuales no ve diferencias mientras sus esposas comparan. Todavía lo que se consuma dentro del “Husbands Room” está sujeto a discusión, aunque debería ser gratis, podemos llegar al acuerdo de descuentos en bebidas según el monto de la compra.

¿Quién se anima a apoyarme?

La Policía y el Alcohol

Me encontraba yo a la 1:30 de la mañana del día 1 de Enero bailando, y para que esto ocurra debí haber tenido por lo menos 2 litros de Jhonie Walker abajo ya que normalmente no soy tan desinhibido, pero el alcohol me saca el joven canero que hay en mí; bueno, el hecho es que estamos en casa de mi tía disfrutando el año nuevo y antes de pasar por donde mi suegra a seguir la rumba, mami pide que la lleve primero a su casa porque ya tiene sueño, como siempre.

Dejo a mami en su casa, y de regreso veo que hay un operativo de atraco oficial centella de la policía en la avenida Venezuela, y como mi carro tiene un sticker de PARAME que solamente los policías lo ven, ya iba preparado psicologicamente para la rutina de la preguntadera:

  • ¿Tiene sus papeles al día? Sí (pero no me los pide para verificar)
  • ¿Es usted militar? No (bueno, al menos que no se lo diga desde un principio para que no me joda y espere a que usted me pregunte)
  • ¿Tiene usted arma de fuego? No señor (bueno, realmente tengo una 12, una 45 y como 5 granadas en el baúl)

Luego de todas las preguntas, cuando confirma verbalmente que no hay por donde agarrarme ya que no confirmó si mis respuestas eran ciertas, el policía me tira al cuello diciéndome que está desde temprano, que no ha comido nada y que si tengo para un refresco. Yo estaba prendío y medio y no me daba la gana de darle nada al policía, asi que le dije que no tengo menudo.

El tipo volvió a insistir, y mi esposa le pregunta que si quiere un vino, y el tipo responde que lo que quieran darle está bien, asi que saca una de las botellas de vino que estaban sin destapar y se la entrega. No me atreví a sacar la cámara, pero de seguro este hubiese sido un momento Kodak: Un hombre con unos cuantos tragos en la cabeza detenido por la policía, le pasa una botella de alcohol para que lo deje ir; de seguro a Franklin Almeyda le hubiese gustado ver esa foto.

Después de ahí seguimos para donde mi suegra a continuar la bebedera y el vacilón, y entre tragos pensé que el año no había empezado bien y ya tenía mi primera anécdota para contar. Creo que debí de haber seguido de largo para Boca Chica y tirarme de espaldas, a ver si no me pasan tantas bainas en éste año.

Hora de Química

En el colegio, las materias más fuertes como sociales, física, química y otras; eran regularmente impartidas por profesores que eran bien fuertes, esos de los que solamente hacían entrar al aula y aunque hubiese un desorden descomunal, en unos segundos como por arte de magia todo el mundo se callaba y se sentaba bien alineaditos.

En mi caso, hubo una excepción con mi maestra de química que se llamaba Divina, la cual era un alma de Dios. Mis compañeros y yo, acostumbrábamos reírnos de todas las travesuras que le hacíamos a divina, pero ahora me pongo a pensar y realmente lo que me da es pena, pues pienso que nosotros nos pasamos un poco con ella, y abusábamos de su ingenuidad.

En ocasiones cuando tocaba la hora de química, inmediatamente llegaba el cambio de hora cerrábamos todas las ventanas y la puerta del aula con seguro. Cuando Divina llegaba tocando la puerta, le boceábamos “no es aquí” y veíamos por la ventana entreabierta cómo ella se pasaba la hora pasando aula por aula para confirmar donde estaba su supuesta aula extraviada.

En los días que no estábamos por tomar clases, nos inventábamos que había un bajo en el curso y salíamos despavoridos ante la supuesta emanación de gases de uno de los alumnos, y decíamos que no íbamos a entrar al curso hasta que no se fuera el bajo. En eso se iba la hora y nosotros barajando en el pasillo.

Otra cosa que hacíamos, es hacernos que no entendíamos un tema para que ella lo explicara repetidamente y llegara el cambio de hora sin tiempo de dejar ninguna tarea ni ningún trabajo. Esos tiempos nunca vuelven y aunque disfrutábamos la travesura, hoy lamento mucho no haber apreciado la enseñanza de la profesora Divina.