Discriminación… ¿Hasta para pedir?

Para nadie es un secreto que en este país somos racistas por naturaleza (aun no entiendo la razón, pero bueno…) y por ende tendemos a discriminar mucho a las personas, tanto por su color de piel, como por la apariencia.

Por ejemplo, cuando entras a una tienda si no te ven con el filling de que tienes dinero te hacen el fo’, como me paso en una tienda de acrópolis en la cual entre a preguntar por el precio de una cartera de hombre, y los empleados ni siquiera se molestaron en voltear la cara para mirarme sin saber si yo tenia dinero (quizás sí lo tenia, quien sabe). Otro ejemplo es cuando vas a buscar trabajo, te miran de pies a cabeza: los zapatos (ojo, tus zapatos dicen mucho de tu personalidad), las medias, los pantalones, la camisa, el peinado, si estas impecable y planchadito y hasta el vehiculo en que andas y en que condiciones está.

Pero lo que me ocurrió ayer no tiene nombre, fui objeto de la mas rara clase de discriminación que en vez de indignarme, lo que me dio fue risa. Tengo varios días que no lavo mi carro por el asunto de las lluvias (tengo tanta mala suerte que siempre cae un diluvio el mismo día que lo lavo), y como últimamente esta lloviendo ínter diario lo he dejado para cuando se calme un poco. Estaba esperando a que cambiara el semáforo de la Gustavo Mejia Ricart con Lincoln cuando noto un hombre que anda tocando los vidrios de los carros para pedir, la mayoría eran carros de lujo y europeos que opacaban un poco la belleza de mi Honda Accord 89, jejeje. El hecho es que cuando el tipo va parar donde mi, ¡mira el carro y se de vuelve!, o sea, un mendigo me ha discriminado por mi vehiculo, ¿pueden creer eso? Increíble pero cierto, me salto y siguió pidiendo, y yo guapo, jejejeje.

La verdad es que siento que a veces me han discriminado en tiendas, discotecas y otros tipos de negocios por el trato que me ofrecen, pero la verdad es que ésta ¡rompió todos los records!

Crónicas de una Noche Fatal, Parte II

Si no te has leído la primera parte, lee el post anterior “Crónicas de una Noche Fatal” para que no estés medio aéreo. Ahora sigo con el relato:

Luego de pasar como media hora en el medio de la nada esperando que alguien que estuviera todavía de camino para la fiesta pasara y nos auxiliara, nos percatamos de que realmente éramos los últimos. La única solución que se me ocurrió fue:

Yo: Bueno, déjame orillar bien el carro, para cerrarlo y llegarle a pie
Friend: Loco, ¿Pero como tu sales sin goma de repuesto a la calle?
Yo: MMG, el carro no es mío, es de mi hermano, ¿Cómo iba a saber yo que el andaba sin respuesta? Déjame cerrar el carro, ¿Falta mucho para llegar a la casa?
Friend: Creo que no
Yo: ¿Cómo que “creo” #$%%#%$%@$#%$@&@^#*&^?

Na, en eso comenzamos a caminar, y como el camino estaba totalmente oscuro y despoblado, decidí quitarme el reloj de papi y mi cartera y metérmelo en mi UnderWear, por si acaso. Entonces caminos, caminamos, caminamos, caminamos, caminamos, y luego de caminar como 3 kilómetros a pie, llegamos a la entrada del famoso residencial, donde nos paro un guachimán y luego de convencerlo de que no éramos unos jóvenes maleantes, bien vestidos, educados y con cara de serios, nos dejo pasar, donde tuvimos que caminar como 500 metros más hasta llegar a la casa.

Para sorpresa de nosotros, cuando llegamos al famoso party resulta que “NO HABIA TAL PARTY”. El tipo que ofreció su casa porque había piscina y un sancocho estaba medio borracho cuando lo dijo, y para serle sinceros si había un party y un sancocho, pero del papa de él (que es un general) sus amigos y esposas, así al estilo de Jurassic Park. Nos dimos cuenta inmediatamente porque cuando llegamos, todos los jevitos estaban afuera recostados de sus vehículos, estaba el papa del muchacho dao ar diablo discutiendo porque su hijo se aparece como a las dos de la mañana con una truya de gente a su casa, y porque las únicas mujeres que habían en el “party” eran las centenarias esposas de los amigos del papa del muchacho.

Bueno, el caso es que to’ el mundo mira como extraterrestres nuestros rostros al estiro charol (mas brilloso que un jarro de aluminio acabado de fregar) preguntándose: “¿Y estos dos quienes son?”. En eso mi pana comienza a saludar a sus amigos (que realmente me di cuenta en ese momento que eran conocidos) y a explicarle lo que nos había sucedido, a ver si nos auxiliaban:

Azaroso 1: Mierda, estos dos han cojio ma lucha que un forro de catre
Friend: Muchacho, tu no sabe na’
Yo: Bueno si, ¿cual de todos es que nos va a ayudar?
Azaroso 2: Bueno, yo no me puedo quedar sin repuesta
Azaroso 3: Ni yo tampoco
Yo: Pero nadie se va a quedar sin repuesta, es solo para ir a tapar la goma y la devolvemos de una vez, o nos llevan a taparla en uno de los carros.
Azaroso 1: Es que ya es tarde, esto no ta de na y yo ni voy a esperar ni voy a dar otro viaje pa’ca.
Azaroso 2: Pues si, siguiendo con tema, le jevita me llamo y….
Yo: Ven acá friend, ¿y esos h.d.s.m.m. (thankz bracuta por el termino), MMG’s, Mari…es no dizque eran amigos tuyos, es que acaso tu no los conoces?

En eso, sale el vecino de la casa de en frente por la bulla (quien es también el papa de la novia del tipo que ofreció la casa), se entera del reperpero y saca su vehiculo y se ofrece a ayudar a estos dos chicos totalmente desconocidos que estaban en un verdadero apuro. Cuando llegamos a donde estaba mi vehiculo y probamos con la repuesta del carro del vecino, resulta que el aro era de 5 hoyos, y el mío es de 4, así que no le cayó. El tan amable señor volvió a su casa a buscar el carro de su esposa para probar lo mismo, este aro si era de 4 hoyos, pero las entradas eran un poco mas pequeñas que las mías, así que tampoco le cayó. La solución fue rodar el carro con la goma vacía hasta entrarlo en el residencial, para dejarlo ahí y resolver al día siguiente porque ya eran casi las 4 de la mañana, pero justamente en la puerta del residencial la goma se salio del aro, y no pude rodarlo mas porque también se me iba a joder el aro y el costo seria mayor. Hablamos con el guachi y le dimos par de pesos para mantenerlo al tanto de que el carro iba a amanecer ahí y para que le echara el ojo. Cuando llegamos a la casa nuevamente resulta que a esa hora no llegaban taxis a esa zona, ahí fue que realmente entre en pánico (imagínense, yo en el otro lado del mundo, ¿Cómo iba a llegar a mi zona salvaje?). El vecino que tan amablemente nos ayudo (seguro que pensó que eso pudo haberle pasado a uno de sus hijos, y hubiese agradecido que alguien los ayudara, después que soy padre lo comprendo), habló con el general dueño de la casa del supuesto bonche (que además era su consuegro) y luego veo a uno de sus guardaespaldas sacar una camioneta por ordenes del general, nos iban a cruzar para el otro lado del puente. Mi pana sugirió que nos lleváramos la goma, así cuando llegáramos en la mañana solamente seria montar la goma y podríamos resolver más rápido.

Ya en la cama de la camioneta, sintiendo el frío de la madrugada, comprendí la gravedad del asunto: había dejado el carro de mi hermano en el medio de la nada. Llego a mi casa sin hacer mucho ruido, me desvisto y me acuesto. Me levanto temprano el día siguiente para irme de la misma forma, cuando me agarra Samir y me dice: “Tu me puedes explicar ¿donde diablos esta el carro?”, no me quedó mas remedio que explicarle todo el rollo, a lo que me responde: “Bueno, tu te buscaste ese problema, resuélvelo…”, con el lío se me olvido recordarle que si él hubiese tenido una goma de repuesto en el carro, no estaría en ese rollo. Pero en fin, me pasa a buscar el pana con su papa para ir a tapar la goma, luego regresamos al fin del mundo y montamos la goma. Cuando el papa del pana se va le digo al don que nos siga detrás pues aún andamos sin repuesta y uno nunca sabe. Cuando ya comenzamos a llegar a la zona poblada y estamos entrando en arrollo hondo, le hago seña al Don para que se vaya, pues ya no había temor, ¡¡¡ERROR!!! cuando el don se aleja se me vacea la misma goma nuevamente. Con todo el pique del mundo y con ganas de entrarle a pedradas al carro, tuve que quitar la goma, y caminar con ella al hombro hasta el puesto de gomas mas cercano, para hacer el trayecto inverso, poner la goma y seguir en el trayecto para mi casa.

Esto parece ser sacado de las famosas películas de “Teens” de Hollywood, pero la gran verdad es que todo eso me pasó y en verdad creo que es suficiente material para un libro o el guion de una película. Lo que realmente lamento es mi falta de cortesía, pues ni siquiera le pregunte el nombre al vecino que tanto nos ayudo, la verdad es que todavía quedan (ó quedaban en ese entonces) buenos samaritanos que ayudaban a las personas sin mirar rostros. Lo bueno del caso es que me acorde de esta historia, porque precisamente el sabado cuando salia del cementerio en donde le llevaba flores a la tumba de mi padre, se le mete un clavo a una goma, y cuando procedo a cambiarla, resulta que la goma de repuesto estaba vacía. Si no es por la amabilidad de uno de los empleados del cementerio que me consiguió una bombita de aire de las que se llenan los tubos de las bicicletas (coji lucha, pero logre el objetivo) hubiese pasado una lucha similar a la de aquella noche fatal, aunque mucho menos, pues desde ese día siempre trato de andar con por lo menos 5 minutos en el celular para casos de emergencia.

Para los que tiene vehículos, les recomiendo revisar todas las mañanas el nivel de aceite de motor, el nivel de agua ó coolant del radiador y la presión de aire de las 4 gomas y de la goma de repuesto, solamente tardarían de 10 a 15 minutos, y se evitarían horas de estrés y mal rato.

Crónicas de una Noche Fatal

Hace varios años, cuando estaba comenzando universidad, tenía una vida social casi nula: los bonches más excitantes que me daba, no pasaban de un coro en una casa que siempre terminaban con unos espaguetis. Un día un pana me invito para una fiesta, lo cual accedí porque realmente no tenía muchas opciones para elegir los viernes por la noche. A eso de las 12 de la media noche, la fiesta se estaba poniendo media fría, en eso escucho a uno de los que estaban la fiesta decir: “Vamos pa’ mi casa que hay una piscina y hay sancocho”, a lo que mi pana me dice:

Friend: Loco, vamo pa’ya que ese bonche se va a dar asperísimo
Yo: Pero yo no se donde vive este tiguere, y además tampoco lo conozco
Friend: Yo lo conozco, y he ido a su casa, vamonos!!
Yo: No se, ya es medio tarde, además Samir me presto el carro y no quiero que le vaya a pasar nada
Friend: ¿Qué es lo que va a pasar na’?, no seas charlie, vamo que allá hay un tro de mujeres.
Yo: Tato, espero que algo se me pegue por allá porque tengo par de meses que no ligo na’.

En eso nos ponemos en movimiento, los muchachos están coordinando y vamos saliendo lentamente en los vehículos para formar una cadena en la avenida, de este modo no nos perdemos. En la coordinadera pregunto:

Yo: ¿Dónde es la baina?
Un Tipo: En puerta de hierro
Yo: ¿Dónde diablos es eso?
Un Tipo: Eso es allí mismo, por camino chiquito después de Arrollo Hondo. Ponte en la fila, enciende tus luces intermitentes y sigue la hilera de carros.

Lo que yo no sabia es que el azaroso h.d.s.m.m. me dio un “allí” de campo. Con el perdón de las personas que viven en puerta de hierro, ESA BAINA SI TA LEEEEEJO (al menos para los que vamos desde New Jersey, La Zona Salvaje ó cualquier otro nombre que le pongan a la zona oriental). Luego de barajar por un rato arrancamos para el sitio, después que pasamos arrollo hondo por camino chiquito, comienzo a notar que la calle se pone media oscura, luego veo que cada vez hay menos casas, luego veo cañaverales por la izquierda y por la derecha. No me había percatado hasta ese entonces de que todos los carros que andaban eran “Racing” (menos mi Honda Accord 89) cuando todos comenzaron a correr y yo me quede un poco atrás.

Para tratar de alcanzar a los demás vehículos aceleré la marcha, cuando caí sin darme cuenta en un hoyo que golpeo uno de los aros del carro y se vaceo la goma al instante. Luego de respirar profundo y tratando de no perder la calma, nos orillamos un poco en medio de la oscuridad y le dije a mi pana que saliera para cambiar la goma. Cuando abro el baúl: ¡Oh Sorpresa!, no esta la goma de repuesto, respire hondo y trate de mantener la calma diciéndome “no te preocupes, respira hondo, las cosas ya no pueden empeorar, estamos en pleno siglo XXI y tienes un teléfono celular”. Desgraciadamente estaba equivocado, le digo a mi pana que me de el celular de alguien que este en la fiesta, marco el numero, le doy a send, me acerco el celular a mi oído cuando de repente escucho “Lo sentimos, su fondo es insuficiente para hacer esta llamada, favor de recargar su cuenta”.

Ya perdiendo la paciencia, le digo al pana que llame desde su celular, a lo que me contesta que tampoco tiene minutos. Entonces ahí estábamos: en medio de la nada, a las dos de la mañana, una goma pinchada, sin goma de repuesto y sin minutos en el celular. Respire profundamente y me dije “¡Ahora si estas jodido!”. Ustedes se dirán: “Er diablo, este tiguere si cogio lucha, las cosas no pudieron haberle salido peor”, créanme, las cosas si pudieron salirme peor.

Continuara…