Elecciones 2008

El día de ayer fue el tan esperado día en que los dominicanos elegiríamos al presidente que nos estaría gobernando durante los próximos 4 años. Yo pude votar sin ningún tipo de inconvenientes a eso de las 10 de la mañana, y para mi sorpresa el recinto electoral en donde me tocaba votar (en la zona universitaria) estaba casi desierto, solamente estaban los delegados y las personas que trabajaban en las distintas mesas.

En la tarde, mi hermano llega de Punta Cana y me dice que lo lleve a votar. Con él teníamos un poco de confusión, pues al renovar su cédula lo cambiaron a un recinto electoral que está en la avenida prolongación Venezuela. Nos dirigimos al recinto a eso de las 4 y anduvimos todas las mesas pues no apareció en ninguna, ¿Que raro, no?.

Nos dirigimos al recinto en donde votaba anteriormente, pero allí el asunto estaba difícil pues habían como unas 50 mesas, y como que estaba cabrón ir mesa por mesa a verificar si estaba o no, porque aunque parezca increíble, en todo el recinto no había 1 sola computadora en la cual se pueda verificar en qué mesa le tocaba votar a cualquier ciudadano desorientado.

Luego de un rato, intenté navegar en la página de la junta desde mi celular, y logramos consultar el padrón y verificar en cuál mesa le tocaba. Al final pudo ejercer su derecho al voto, pero nos hubiésemos ahorrado unos 45 minutos si la junta central electoral hubiese tenido a disposición por lo menos 1 computadora por recinto electoral con acceso al padrón.

Mi prima también tuvo otro inconveniente, y es que mientras cursaba su maestría en Barcelona, se registró en el consulado para notificar que se encontraba residiendo en ese país temporalmente (por asunto de seguridad, o si se le pierde algún documento), y la junta le cambió de recinto electoral a Barcelona sin su consentimiento, acto que en otros casos hay que realizar una solicitud formal firmada por escrito dando la autorización.

En general encuentro que los comicios se desarrollaron de manera satisfactoria, y gracias a Dios que se definieron en ésta primera vuelta, porque honestamente no creo que el pueblo hubiese aguantado mes y medio más de sofoque y derroche de dinero. Felicidades a los ganadores, y también a los perdedores que reconocieron su derrota con dignidad y altura.