Mi Vida Atlética

En toda mi vida, fuera de jugar el topao, yun y el escondido; la única actividad física constante que he tenido es ejercitar los dedos al jugar nintendo o al escribir en el teclado, y lo digo en serio, ya mis dedos estaban entrenados para hacer todos los trucos inmediatamente, y hasta tenia cayos en sitios específicos para que no me doliera al apretar rápidamente los botones.

Es algo que no me enorgullece, pero es la verdad, nunca jugué ni taquito, al contrario de mis hermanos que siempre fueron muy atléticos y practicaban mas de 3 deportes. Una vida sedentaria, y una dieta rica en grasas y en azúcares me llevó a la obesidad (los que no se recuerdan, pueden leer éste post). Esta situación que ya preocupaba a mis padres, los llevó a buscar a un entrenador que me hiciera hacer ejercicios a la fuerza, y buscaron a Calín.

Calín (apodo de Carlos), me llevó a la cancha y en un sólo día me puso a darle vueltas a la cancha, a subir y a bajar las gradas, a hacer sentadillas, a caminar con mis manos agarrando mis tobillos por detrás y a someterme a una serie de ejercicios tortuosos a los cuales no estaba acostumbrado mi cuerpo.

Al segundo día, la rutina iba por el mismo camino, pero esta vez los ejercicios eran mas fuertes y más largos. En medio de la rutina, le pedí a Calín que hiciéramos una pausa para ir a mi casa a beber agua de un pronto porque estaba exhausto (mi casa estaba a dos cuadras de la cancha). Así lo hice, me detuve un momento y fuí a mi casa a beber agua.

Esta mañana me acordé de eso, también recordé que nunca regresé. De eso hace ya unos 20 años, y me preguntaba si Calín todavía estaría en la Cancha esperándome, tendré que darme una vueltecita un día de éstos y decirle que el agua que fui a buscar fue de un manantial de Francia porque me habían dicho que hidrataba muy bien, solo que tenía que estudiar para graduarme, luego trabajar y ganar dinero suficiente para poder costearme el viaje a Francia. ¿Me creerá?