Hablemos de Política

Si más no recuerdo, creo que es la primera vez que hablo de política y la razón es bien sencilla: no me gusta. Durante toda mi niñez, pre-adolescencia y gran parte de la adolescencia tuve que vivir un ambiente político en mi casa bien intenso pues mi padre era un gran activista y dirigente nacional de un partido político.

El decir que no me gusta no es una razón válida, por eso voy a dar dos razones que pueden justificar mi forma de pensar:

La primera es que aunque mi papá nos dio mucho cariño, atenciones, cuidados y todo lo que un padre le puede dar a sus hijos, aparte de su negocio invertía gran tiempo en la política creyendo en un ideal, y yo siempre como que estuve celoso de ese tiempo que invertía en esas actividades.

La segunda razón es que cuando llegaron al poder, los ideales del partido se fueron al carajo y los compañeros de partido a los cuales mi papá recogía y luego dejaba en sus casas, a los cuales les daba bola, e incluso a los cuales les llegó a dar pasaje se convirtieron en funcionarios de saco y jeepeta que le cerraron la puerta de sus despachos e incluso ni llamadas le tomaron; ni siquiera por un cargo para él mismo, sino simplemente un puesto de trabajo para uno de sus hijos en el gobierno por el cual tanto luchó para llegar al poder. Esta situación sumió a mi papá en una gran depresión.

Luego de hacerme adulto y comprender la realidad de la política dominicana, menos me fue gustando por toda la corrupción e intereses personales que se mueve en ese medio, pero aún así me levantaba a votar por mi padre, no por el partido ni por los candidatos, sino por todo el trabajo y sacrificio que un día mi papa puso en él.

Yo pensaba no votar en las próximas elecciones presidenciales, porque con mi voto estaría contribuyendo a que un grupo de personas se vuelvan más millonarios y acaben y desfalquen el país con su corrupción; pero también me puse a analizar los gobiernos de las últimas dos décadas y he comparado cómo éstos han beneficiado y/o empeorado la situación económica del país.

Al pensar esto, llegué a la conclusión que no votar, también es un voto a favor a aquellos partidos que más han arrasado con las riquezas estatales, así que hice otra evaluación y decidí votar nuevamente por aquel que es menos malo (porque todos son malos y corruptos), y con mi voto poder exigir o quejarme del gobierno de turno, ya que sin el voto no tengo derecho a quejarme pues tal vez mi voto pudo ser el voto de la diferencia a favor de aquel que puede hacer el cambio.

Espero que todo el que lea esto y esté pensando en no votar, haga la misma reflexión, evalúe y juzgue por si mismo quién considera que puede hacer menos desastre en nuestro país.

Nota: Como habrán notado, este post no tiene intención de criticar ni favorecer ningún candidato y/o partido político en específico ya que en el mismo no he mencionado nombres, así que espero que respeten esa misma línea en los comentarios.

Se Escuchan Nuestras Voces

En el post anterior “Rayando en lo Absurdo” hice mi queja y desaprobación personal al Proyecto de Ley que proponía cambiar el nombre a la provincia de La Vega por el del profesor Juan Bosch, y también muchos de ustedes aprovecharon para mostrar su desacuerdo a través de este medio dejandome comentarios y escribiendome correos.

Esta mañana me escribe Nayroby Torrez quien trabaja directamente con el diputado Santiago Rodríguez para informarme que nuestras voces (en este caso nuestras letras) han sido escuchadas (o leidas), pues nuestras quejas llegaron hasta el sr. Rodriguez y éste decidió enviar una carta donde desestima el proyecto en cuestión. Me alegra bastante el acto de democracia que ha realizado el sr. Rodríguez actuando en favor de los deseos del pueblo que lo eligió para que lo representara en el congreso, los demás debieran de hacer lo mismo y escuchar y atender las verdaderas necesidades del pueblo.

Queda demostrado una vez más la influencia que tiene este medio, el cual debemos de seguir utilizando no solamente para quejarnos y hacernos escuchar, sino de la misma manera ayudar desinteresadamente a quien lo necesite.

Rayando en lo Absurdo

Esta mañana bien trempanito mientras me cambiaba para salir al trabajo, me puse a ver las noticias, cosa rara porque primeramente no me gusta levantarme con tanta energia negativa, y menos ver a un grupo de gente opinando y hablando porquerias sobre todo, como que ellos saben como es que se tiene que dirigir el pais. Pero bueno, el caso es que escucho algo chocante entre las noticias, y es que el congreso tiene su primera sesión del año hoy ó mañana (no recuerdo bien) y entre una de los temas que van a tratar es el siguiente proyecto de ley: “Cambiar el Nombre de la Provincia de La Vega por el de Juan Bosch”.

Quiero aclarar que toda la vida he admirado la influencia política y el aporte a la lituretura dominicana que nos dejó el profesor Juan Bosch, encima de que me crie oyendo su nombre pues mi papá aparte de amigo de Don Juan, fué su seguidor desde que fundó el PRD, y luego desde que inició el PLD siguió con él. Aún asi, pienso que es algo totalmente absurdo cambiar el nombre a una provincia que tiene 500 años de historia por su nombre, al igual que considero absurdo que hayan nombrado al Aeropuerto Internacional de las Americas con el nombre de José Francisco Peña Gómez.

Nuevamente aclaro que reconozco la labor y aportes del Profesor Juan Bosch, del Dr. Joaquín Balaguer y del Dr. José Francisco Peña Gómez; ademas de que han marcado un hito en la historia política dominicana. Pero, no estoy de acuerdo que todos los puentes, calles, aeropuertos, autopistas, provincias y demás tengan el nombre de estos tres líderes, porque como dijo Cristian Jimenez, las nuevas generaciones van a creer que estos son los Padres de la Patria, y no Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella.

Nuestros legisladores deben enfocarse en legislar verdaderamente para nuestro país, creando proyecto de leyes que aporten a nuestra sociedad y a nuestra nación y ayuden por lo menos a disminuir el desempleo, la pobreza y la delincuencia que cada dia nos arropan mas, en vez de querer ganar un puesto de diputado para nombrar en todo lo que se les antoje con el nombre del líder político de su partido. Como ustedes sabrán, si llegan a aprobar esta barrabasada, el próximo año no tendremos “Carnaval Vegano”, sino “Carnaval Boschiano”.