Puntualidad

Ser puntual, para muchos suele ser una virtud, pero para mi es un gran defecto. Desde pequeño mi padre siempre me inculcó el sentido de la responsabilidad y el respeto, y llegar a un lugar a la hora que ha sido establecida, es ser responsable, pero sobre todo respetar el tiempo de la otra persona, que suele ser muy valioso en ocasiones.

Yo siempre tengo el tiempo medido, sé el tiempo que me tomaría llegar a un lugar, e incluso rutas alternativas en caso de que el camino esté muy congestionado, y salgo con un poco antes de lo acordado en caso de que por alguna razón tenga retrasarme, además de irme con calma porque suelo estresarme manejando cuando siento que tengo el tiempo encima.

Siempre he recibido críticas por parte de las personas que se trasladarán conmigo, pues me tildan de viciado y exagerado porque nunca nadie llega a tiempo. Lo que me duele es que casi en la totalidad de los casos siempre tienen razón.

Siempre tengo que sufrir de esperar hasta una hora pues la otra persona siempre se tarda; esperar hasta 3 horas en los aeropuertos pues siempre soy el primero en registrarme, lo que ocasiona que mi maleta sea la ultima en salir; y hasta prácticamente abrir establecimientos en muchos casos.

Últimamente, me ha pasado en dos eventos a los que he asistido, en los cuales a regañadientes llegamos pasada la hora, y resulta que cuando llegamos a penas están montando la tarima, lo que ocasiona que uno se aburra y cuando la fiesta se esta poniendo buena ya uno se quiera ir pues prácticamente esta harto de estar en el mismo sitio.

Esta situación me ha puesto a pensar si aún estoy haciendo lo correcto, o debo de retrasar mis llegadas a propósito para no sufrir el desencanto y la molestia de tener que esperar siempre. Ocasiones como estas son las que ocasiona que uno vaya tomando cierta irresponsabilidad hacia determinados asuntos.

Pásense por donde la Chelu para que vean la Cuarta Entrega de Compartiendo con el Anónimo.