Y tú, ¿Para qué blogeas?

Cuando empecé mi blog, atravesaba por varios momentos un poco difíciles: tenía un trabajo muy mal remunerado en el cual no se me tomaba en cuenta, vivía en casa de mi mamá con mi esposa e hijo y otras situaciones que llenaban en mí un sentimiento de impotencia terrible. La mayor parte del tiempo vivía quejándome de todo y aburrido, no me divertía y tenía que buscar algo en que distraerme, algo en qué soltar todo ese stress y energía, y como por arte de magia encontré un mundo totalmente desconocido por mí: los blogs.

Mi blog comenzó como mi espacio de desahogo en el cual veía el lado jocoso de las situaciones extrañas que me pasaban, en el cual exponía mi punto de vista, en el cual narraba mis anécdotas y exponía mi lado de escritor frustrado escribiendo versos y algunos que otros cuentos e historias que se me ocurrían. Se convirtió en mi rincón preferido, pero algo aún más interesante comenzó a suceder: mi blog comenzó a ser leído por otras personas.

No recuerdo en qué momento las visitas comenzaron a aumentar, y era tan satisfactorio ver la cantidad de gente que entraba cada día, la cantidad de gente que comentaba y me dejaba mensajes y enviaban correos electrónicos. En ese momento comenzó a volverse un poquito complicado, pues quería seguir escribiendo para atraer más gente, y ahí comencé un equilibrio entre lo que me gustaba escribir y lo que a la gente le gustaba leer.

Hoy, mi vida es un poco más complicada, ha mejorado mucho en el sentido personal, laboral y económico, pero tengo tantos compromisos que casi no tengo tiempo libre, y el poco que tengo prácticamente no quiero hacer nada. No tengo tiempo de recordar qué anécdota contar, ni inspiración para escribir un verso, ni imaginación para escribir un cuento.

Lo que más me duele, es que ya no tengo tiempo de leer cada mundo que hay en los blogs que solía leer, y cuando tengo un poco de tiempo veo que tengo más de 300 posts sin leer y eso de verdad que me baja la nota. Casi ni tengo tiempo para blogs, y en realidad no sé si tomarme unas vacaciones a ver si la musa llega nuevamente o retirarme de éste negocio, aunque no creo que tome la segunda opción pero varias veces lo he pensado.

Mientras, un par de días de descanso no vendrían nada mal, y volveré a escribir algo cuando así lo sienta, cuando vuelva el deseo de volar entre mis sueños, cuando tenga el tiempo de buscar en mi imaginación aquella luz azul que me hacía olvidar todo por un buen rato y adentrarme en el mundo de las letras, cuando vuelva a recuperar el sentido de mi blog.

Anécdotas de Papá Miguel

Papá Miguel era mi abuelo paterno, y cuando vine a tener uso de razón ya estaba bien viejito pues mi papá nació cuando él tenia unos 40 y pico de años, y cuando yo nací mi papá tenia unos 40 y pico también, así que ya estaba bien avanzadito de edad, pero aún así duró el tiempo suficiente para que lo conociera bien.

Papá Miguel siempre vivió en la gran casa paterna, en donde también vivían mis tías y mis primos. Recuerdo bien que cuando me pasaba los fines de semana allá, a veces queríamos ir a comprar dulces pero no teníamos dinero, y como mis primos le pedían dinero a diario, me ponían a mi a que le pidiera un peso, pero todos ellos se ponían un poquito detrás de mi con cara de pena, así que cuando Papá Miguel me daba el peso, tenia que dárselo a todos para ser equitativo.

A la edad de 89 años, sufrió una caída que le fracturó la cadera, y tras una complicada operación de emergencia, Papá tuvo que usar silla de ruedas, pero para nuestra sorpresa, Papá Miguel volvió a caminar a los 95 años con ayuda de un andador. Ya quisiera yo ser del material del cual estaban hechos los viejos de antes. A pesar de sus años, leía el periódico sin dificultad, jugaba quinielas, veía los resultados todos los domingos en el periódico y siempre se sacaba.

Toda la familia siempre se reunía cada vez que él cumplía años, y recuerdo que en su cumpleaños no. 98 a tío Titín le tocó llevar el gran bizcocho, pero el muy maldaoso le compró de las velitas que no se apagan, imagínense ustedes. Papá Miguel sopló la primera, y las velitas se encendieron; sopló la segunda y las velitas encendieron, al tercer intento exclamó: “Que venga otro pendejo a apagar esta baina”.

Su cumpleaños no. 100 fue un gran acontecimiento que se celebró en grande con tremenda fiesta. Cuando mis primos fueron a buscar el bizcocho a la repostería, pidieron un no. 100 para colocarlo encima, y recuerdo que tuvieron que pedirlo varias veces pues no le creían. Aquello fue impresionante, ver las sesiones de fotos de Papá con los 12 hijos que quedaban con vida de los 18, luego foto con todos los nietos, y luego foto con todos los bisnietos, y luego fotos con cada uno de sus hijos con su respectiva familia. Todavía el paradero de esas fotos es secreto de estado, pues nadie se recuerda quién las tomó, yo llegaría a pagar mucho dinero por ellas si las encontrara.

Papá vivió mucho, y murió a la edad de 101 años de causa natural. A veces recuerdo su cara cansada, y pienso en lo mucho que tuvieron que ver sus ojos desde el 1895 al 1996. Ya quisiera yo poder llegar a esos años, pues su papá, mi bisabuelo, murió a los 110, pero ellos no llevaban esta vida de stress, malhumor, trabajo, trasnoche y desarreglos de comida rápida y alcohol que llevamos hoy en día.

Sugey

Como todos saben o han leído durante mi niñez y adolescencia sufrí de obesidad, situación que creó mucha inseguridad en mi personalidad en todos los aspectos, sobre todo en asunto de chicas. Luego de que pude rebajar y ponerme en cierta forma esbelto, esa inseguridad se quedó allí por mucho tiempo.

Luego de salir del colegio, conocí a través del peque una chica muy bonita y bien simpática, su nombre es Sugey. Cuando nos presentaron, intercambiamos teléfonos, y a partir de ese día conversábamos mucho y las visitas eran en cierta forma frecuentes. Con los días ella me llegó a gustar mucho, y yo sé que le gustaba por su forma de mirarme y hablar conmigo.

Pasaron semanas y Sugey tuvo que irse a vivir a NY, nunca le dije lo que sentía y nuestra relación no pasó a mas que conversaciones telefónicas y visitas incómodas en las cuales cuando las palabras se terminaban y solo quedaba el lenguaje corporal que era obvio, yo optaba por irme inmediatamente para evitar la vergüenza y la situación incomoda.

Nunca volví a saber de ella, y de vez en cuando recuerdo lo pariguayo que fui en muchos sentidos. A veces pienso que no disfruté mi adolescencia y juventud a plenitud, pero miro mi vida actual  y entonces pienso que nunca me hizo falta.

(Duré unos minutos formulando la última oración de manera que pudiera salir ileso) 

Nochebuena

Ha llegado el día esperado por muchos para compartir en familia: el día de víspera de navidad, la cena navideña, nochebuena, el día del nacimiento del niño jesús ó como usted quiera llamarlo; para mí es navidad. El día es un completo cliché ya que todos los años es la misma baina: los fuegos artificiales, los dulces, las frutas, cima sabor navideño, los merengues navideños de los 80 y no se puede quedar la típica cena navideña.

La cena de nochebuena, para que sea dominicana, debe contener necesariamente lo siguiente:

  • Moro de gandules o arroz navideño
  • Ensalada verde
  • Ensalada rusa
  • Manzanas, peras, uvas, pasas y ciruelas pasas
  • Cerdo asado y pollo horneado
  • Pasteles en hojas
  • Ponche Crema de Oro
  • Vino Caballo Blanco (que bueno que vino)

A mi no me gustaban las navidades, primero porque la misma baina me tenia harto todos los años, y segundo porque por diversas razones que no valen la pena mencionar en este momento, en los últimos 16 años mi familia no estaba completa ni para noche buena ni para año nuevo; además cuando uno sufre una pérdida en la familia, uno se pone medio melancólico en estas fechas y se le quitan las ganas de hacer cualquier cosa.

Pero estos dos últimos años son diferentes, porque tengo mi propia familia y mi hijo nació en diciembre, así que tengo motivos para celebrar y además tengo el compromiso de inculcarle a mi hijo la magia y la ilusión de la navidad. Esto me hace sentirme alegre, y es lo mismo que quiero compartir con ustedes: extenderle mis buenos deseos, mis bendiciones y mis mas sinceras felicitaciones en ésta navidad. Disfrútenlo en Familia, con precaución y prudencia que el mundo no se va a acabar en diciembre.

Feliz Navidad!

PD: Les debo una explicación acerca de lo del viernes, se las daré en el próximo post.

Diversión a Oscuras

En mi época de niño, disfrutaba mucho el poder jugar los diferentes juegos de la época. En el parquesito ubicado cerca de mi casa, nos juntábamos a jugar el acostumbrado repertorio: La plaquita, Cero Mata Cero, El Loco Paralizao’, Yun, etc, etc. Mientras iba cayendo la tarde, la cosa se ponía mas interesante, sobre todo cuando no había luz, ya que jugábamos el escondido ó la latica, porque la oscuridad era una perfecta aliada para los escondites más insólitos (también siempre había una y uno del grupo que se aprovechaban y se perdían por un rato).

Ya en la casa, y todavía sin luz, desarrollábamos increíblemente nuestra imaginación. Recuerdo que hacíamos de todo para entretenernos cuando estábamos a oscuras:

  • Samir (mi hermano, no Samir Saba, jejeje), solía construir un cine con un Block, hojas de papel y una vela. Con los muñecos y las sombras se hacían tremendas funciones.
  • Hacíamos con las manos figuras en las paredes con el reflejo de la sombra de las velas, el juego consistía en adivinar la figura que se estaba representando.
  • Jugábamos “Veo Veo”, que consistía en describir un objeto que estuviera en el entorno, con el objetivo de que lo adivinaran.
  • Nos sentábamos en ronda a contar chistes y cuentos de misterios, con éstos últimos regularmente no podía dormir si no era con una vela encendida en el cuarto.

Afortunadamente hoy contamos con plantas eléctricas e inversores, así que los chicos de ahora no se imaginan una vida sin una laptop sin baterias, ni sin un PSP ni un celular descargado. Nora, una lectora, me comenta que durante el paso del Huracán Dean en La Romana cortaron la energía eléctrica bien temprano, y para la tarde el inversor de su casa ya se había agotado. Su hijo para entretenerse se la pasó jugando con la Laptop, y cuando se le descargó le pregunta a se abuelo qué hacía cuando era pequeño, no había luz y se le descargaba la laptop.

Pienso que sería buena práctica de vez en cuando quedarnos a oscuras a propósito para que nuestros hijos se hagan una idea de cómo nos hacíamos en nuestros tiempos. Recuerdo que cuando era pequeño y durábamos viciando con el nintendo, papi tumbaba los brakers de la electricidad a propósito para forzarnos a compartir un poco después de la cena.

De Regreso a Clases

Por más que pase el tiempo, es muy difícil uno olvidarse uno de ésta temporada, la de final de agosto que marca el inicio a clases. Recuerdo perfectamente que para estas fechas andaba yo con mi mamá y mi papá peinando la duarte, específicamente las tiendas Plaza Lama, Sederías California y La Gran Vía; en busca de los útiles escolares. Vamos a recordar un poco las cosas que uno hacia que le compraran a uno, y los usos que uno les daba, que casi nunca eran los correctos:

  • Forros de Cuadernos: Éstos podían venir de plástico transparente, ó de papel con figuras, mis preferidos eran los que traían las figuras de Looney Tunes. Su rol es cuidar las portadas de los cuadernos, y de verdad que lo hacían, pues uno los llenaba con firmas, garabatos y calcomanías. Al final del año escolar, uno les quitaba los forros a las mascotas y comprobaba que la portada seguía intacta, ahora bien, ¿De qué nos servía si ya se había terminado el año escolar?.
  • Los Cuadernos: Regularmente eran Eco ó Apolo, y aparte de guardar los apuntes de nuestras materias, las últimas páginas guardaban nuestro lado artístico, el cual desarrollábamos en las horas de las materias aburridas. Además, me enseñaron que el Himno tiene más de 6 estrofas.
  • Los Lápices: ¿Los recuerdan?, son unos trozos de madera con carbón dentro que servían para escribir. A mi me gustaban más los de cera pues no se desbarataban al sacarle puntas, y el sobrante salía entero sin hacer regueros. A mí me tocaron lápices, muchos de ellos, pero los riquitos usaban multiminas que consistía en un tubo de plástico que contenía 12 puntas, y cuando se te gastaba una, la colocabas al final para que ésta empujara a la más nueva (bainita pendeja esa). Los que eran un poco más ricos usaban porta minas, que era un aparato un poco más sofisticado.
  • Sacapuntas: como su nombre lo índica, es un aparato muy sofisticado que servía para sacarle la punta al lápiz cuando ésta se ponía bola. El mismo constaba de una parte de plástico ó metal, otra con una parte de metal filosa y un agujero que le daba la forma a la punta del lápiz. El método para probar que un sacapuntas hacía bien su trabajo, era llenando el buche de aire y puyarlo con el lápiz. Su método de limpieza era muy complejo, ya que si lo soplabas para sacarle la basura, lo ponías boto. Los portaminas y el teclado han logrado que lápiz salga casi por completo de mi memoria, los arquitectos y publicistas no corrieron con la misma suerte.
  • Borra: Instrumento mágico que se utiliza para deshacer lo que uno escribía con el lápiz. Vienen de tres tipos: las Karavelitas® que te hacían un toyo y no borraban nada; las que venían de figuras y de olor que eran más decorativas que otras cosas, éstas las usaban las niñas, ahora bien, si usted es varón y las usaba le recomiendo que se haga éste test; por último estaban las de leche, las cuales son las realmente funcionales, borran bien nítido. Yo tenía la maña de masticar las borras de leche.
  • Lapicero: Instrumento moderno que utilizaba tinta para dejar impreso de manera permanente el escrito. Los riquitos usaban felpas los cuales eran mas finas y sofisticadas, pero el resto usaban comúnmente lapiceros bic azules, los cuales cuando iban por mitad se secaba la tinta, y para hacerlo funcionar había que rayar el piso con la punta de manera enérgica y repetida, ó colocar por unos segundos la punta del lapicero al fuego de la vela. Regularmente, al final la bola de la punta terminaba saliéndose en el momento más inoportuno, creando tremendo toyo entre la mascota y la camisa del uniforme.
  • Ega: Líquido blanco espeso cuyo fin es lograr unir y mantener superficies planas, preferiblemente de papel; pero su verdadero fin era entoyar al que la utilizaba, y hacerle la vida imposible a uno cuando no era utilizada por mucho tiempo ya que el orifico por donde salía se tapaba con la misma sustancia, y la única forma de destaparlo era con una aguja ó alfiler caliente. Yo solía embarrarme las dos manos con Ega, esperar a que se me seque y luego quitármela lentamente, como si me estuviese arrancando la piel. Años después salió una variante llamada UHU que tenía la capacidad de entoyar a uno 155% más que la Ega.
  • Mochila: Se tiene la idea de que es un bulto que se utiliza para guardar los libros, cuadernos y útiles escolares, pero en la primaria se tiene un concepto muy diferente de la Mochila. En la primaria, la mochila era símbolo de status social, determinaba el nivel de bonanza ó de olla en que se encontraba en tu familia: los menos pudientes teníamos la mochila “Safari” estándar, que era una mochila negra que simulaba ser de piel de cocodrilo, pero en realidad era de hule y la misma no podía ser expuesta al sol por más de 30 minutos porque después no había espalda que la soportara; los de clase media tenían la “Safari” Premium que igualmente eran de hule, pero la parte superior e inferior simulaban ser de cuero; y por último están las que usaban los riquitos, las “JanSport”, símbolo de poder y bonanza, eran de tela de un solo color y la parte inferior de leather genuino. Los que tenían JanSport las trían regularmente de New York cuando regresaban de sus vacaciones.

Luego de tener todo esto, seguía la espera del día más esperado: la apertura de las clases. La primera semana de clases uno se levanta tempranito con el vicio de llegar al curso y exhibir lo que le habían comprado a uno. Aquello era un campo de batalla, una lucha por exhibir quien llevaba la baina más bacana y cara. Luego de unas semanas, se le iba el vicio a uno y era tremendo lío para levantarse.

Y tú, ¿Te acuerdas de todas esas bainas?

PD: Esto es una transmisión de prueba, todavia no estoy de vuelta totalmente… 

Mi Primer Beso

Aunque Wil piense lo contrario, siempre me he considerado una persona muy timida hasta que entre en confianza, siempre he aclarado eso. En la adolescencia, mi timidez y problemas de autoestima por mi sobrepeso (ya superado), eran una barrera para acercarme a cualquier chica. Asi que, como podran imaginarse, en aquella epoca era mas pariguayo timido y mucho mas estupido sano que ahora.

Mi primer beso fue a eso de los 16 años (ok, pueden reirse, burlarse y continuar cuando esten mas calmados). Estabamos en una finca con piscina un grupo de amigos sin supervision de adultos (ya podran imaginarse el desastre). En la tarde, ya las cosas estaban subiendo de tono porque estabamos un poco tomados, y uno propuso jugar verdad o reto.

Si no has jugado este juego, eres un mentiroso, pero igual lo voy a explicar. Se empieza por una persona y se le pregunta “¿Verdad ó Reto?” si la persona responde verdad, se le hace una pregunta y tiene que responder honestamente (regularmente son preguntas intimas); si responde reto tiene que hacer el reto que le ponga el grupo, y luego de que cumpla con su pena esa persona escoge a otra para hacerle la pregunta, y asi sucesivamente hasta llegar al ultimo.

Comienzan el juego, los primeros escogieron verdad, y despues comenzaron a elegir retos, los cuales comenzaron sanamente, pero despues se estaban poniendo medios calientes. Llega el turno de la muchacha mas callada, timida y sumisa del grupo; a la pregunta ella responde reto, y el grupo luego de deliberar la diablura, le responden: “Tienes que darte un beso con lengua de 30 segundos sin interrupcion con…. Demetrix”, y yo guapo.

Pero, cuando escuche mi nombre me dio como una baina: “Coño, pero si a mi nunca me han chuliao, voy a pasar verguenza, y mas con esta muchacha”, pensé. Se acerca la susodicha y dice “¿Quien toma el tiempo?” (a, po no era tan timida como yo creia). Me acerco timidamente y cuando oigo un “Arranca” senti como me agarraron la cabeza y luego comencé a sentir besos y algo dentro de mi boca: sí, me estaban chuliando por primera vez antes de que me diera cuenta. Dicen que duró 30 segundos, pa’ mi fue como media hora. Para cualquier chica su primer beso tiene que ser algo romántico y tierno, pero sin duda el mio fue el sueño de cualquier chico: que te agarren, te estrujen y te dejen vuelto un cebo.